Buenas,
qué imagen más bonita nos trae la liturgia de este domingo de Pascua con el Buen pastor. Ese buen pastor que llama a las ovejas por su nombre y éstas reconocen su voz. Ese buen pastor al que siguen confiadas sabiendo que cuida de ellas y las guía y conduce por caminos seguros. Jesús es el Buen pastor, el único del que sabes que puedes fiarte y entregarle tu vida a Él por completo porque te la da en abundancia, porque no te va a fallar, no te va a engañar y puedes poner toda tu vida, tu fe con absoluta confianza en sus manos.
Hoy nuestro mundo nos presenta pastores falsos a los que seguimos y terminamos frustrados y traicionados. Y es fácil encontrarse mucha gente que no cree en nada por la falta de coherencia en las personas, por la falta de autenticidad, por la búsqueda del propio interés. Pero hay un pastor que nunca falla y que puede estar llamándote. Que su voz no quede tapada con las voces falsas del ambiente, que su voz no quede tapada con los oídos que no escuchan y no están atentos a descubrirle.
La otra imagen que este domingo nos presenta la liturgia es la de la puerta estrecha. Jesús es la puerta que nos abre horizontes nuevos aún no descubiertos. Jesús tiene siempre su puerta abierta a ti y a mí. El no fuerza, sino que invita, Él no reprocha, sino que espera. Puerta que puede tener su dificultad tomarla pero que podemos atravesar y descubrir el inmenso paisaje que nos espera.
Fíate, abre la puerta, pasa por ella, escucha su voz y síguele. Te llama por tu nombre, sabe quién eres y cómo eres y te ama así.
Feliz semana y un abrazo, Paco

