HISTORIA DE LOS GRUPOS CORDARE (MOVIMIENTO ESCOLAPIAS CORDARE)
Los grupos Cor–dare (dar el corazón) pertenecemos a las comunidades educativa escolapias de los colegios Santa Victoria y Calasancio cuya titularidad actual pertenece a las MM Escolapias. Los formamos catequistas antiguas/os alumnas/os del colegio y algunos profesores del mismo, junto con algún colaborador más. Actualmente se encuentran integrados en el Movimiento escolapias con el resto de centros de la Provincia Paula Montal
Como complemento a la actividad pastoral del centro y dentro de ella, los grupos Cordare cuyo nombre se adaptó de “dar el corazón” vienen funcionando en el colegio desde hace más de treinta años. Su línea ha sido catequética desde el primer momento y preparatoria del Sacramento de la Confirmación, si bien en los últimos años nos hemos abierto a continuar la pos-confirmación, crear grupos de crecimiento en la fe y con el movimiento CERCA JOVEN y abrir una línea nueva de voluntariado social.
En la actualidad los grupos comienzan en 3º ESO y se extienden hasta 2º Bachillerato. En total, pertenecen a los grupos unos ciento noventa alumnos del colegio y algunos alumnos provenientes de otros centros. Al frente estamos un total de 30 catequistas.
Qué queremos:
Formación a nivel pedagógico-catequético, bíblico y espiritual: en ese sentido, en todos los cursos hemos tenido diversas reuniones de formación que realizábamos a continuación de la hora de grupos. No perdemos de vista la oración y el compromiso de fe, en el desarrollo de la pastoral juvenil. Para trabajar la dimensión espiritual, todos los años hemos celebrado un retiro específico para los catequistas de un día que ha sido siempre muy edificante. En él, y con la ayuda de diversos sacerdotes, de la Diócesis, hemos celebrado el envío de los catequistas culminando cada año el retiro con la Eucaristía.
Participación y preparación de los retiros de Confirmación: han colaborado cada año los catequistas que tenían que confirmar a sus chicos en la preparación y participación de los dos retiros de fin de semana. En ellos, y gracia a la ayuda de Dios, los chicos y todos, hemos recibido a manos llenas su gracia y vivido momentos maravillosos. Valgan también los testimonios de personas que de forma totalmente altruista han dado a conocer su testimonio en los retiros.
Formación de un grupo unido y coordinado: hemos tenido claro desde el principio la necesidad de coordinarse entre niveles, seguir un ritmo semejante, etc.
Preparación adecuada de las sesiones de catequesis y en la utilización de materiales.
Inicio e integración progresiva de los materiales de modelo de retiro escolapio de tres etapas: hemos contado con la colaboración de dos madres escolapias: Loli Rus y Madre Amelia Vidal en los retiros de 1ª y de 2ª etapa.
Planificación y evaluación anual de los grupos: todos los años hemos hecho un balance de grupos y hemos comentado las cosas a mejorar y corregir.
Todo ello ha supuesto un enorme esfuerzo que entregamos gozosamente al Señor y a María como compromiso comunitario. En ese sentido, la respuesta de los catequistas es fenomenal valorando en ellos su celo y dedicación. Creo que es un potencial que ha salido de nuestro colegio y pedagogía y que no podemos permitirnos perder o no valorar. Todos son antiguos alumnos/as del colegio, universitarios (algunos ya con la carrera terminada) y jóvenes preparados.
Queremos ayudar y acompañar a nuestros alumnos en su proceso de fe y crecimiento humano y cristiano.
Dónde estamos:
Nos reunimos todos los viernes en las instalaciones de los colegios Santa Victoria y Calasancio de 17h a 18.30h. Los últimos viernes de mes celebramos nuestro retiro de catequistas a nivel formativo y espiritual.
Caminamos hacia la misión compartida: la presencia y el compromiso del laico se hace cada vez más necesaria en la Iglesia y asumimos y participamos del carisma escolapio como miembros de una comunidad educativa cristiana escolapia.
Los grupos han tenido diversas etapas unidas a las personas que han llevado en el colegio las tareas pastorales contando con la colaboración de catequistas que han sido siempre antiguas/os alumnas/os del colegio. La etapa inicial en los años 80 e inicio de los 90, fueron coordinados por Madre Amelia Molina. Cuando Madre Amelia se retiró de la pastoral y de su vinculación al colegio, fue asumida la coordinación de los mismos por Rafael Mohedano y Paqui Coca (actuales profesores del centro) desde 1992 hasta 2000. La línea de grupos, en esa etapa, ya se complementaba con las Pascuas juveniles que se realizaban en grupos dirigidas por Rafael Mohedano y Paqui Coca.
Paco Ortega comienza su andadura como coordinador en grupos Cordare (hoy Movimiento escolapias Cordare) desde 2001 hasta 2019 fecha en que pasa el testigo a Loreto Franco. Paco asumió la coordinación tras la salida de Rafael Mohedano y fuecatequista de grupos los primeros cuatro años centrándose en la coordinación a partir de 2002. Comienzan los retiros a partir del año 2003 en el castillo de Maimón antes de su reforma y los de modelo escolapio a partir de 2006 celebrándose el primero de ellos en el Cortijo Frías en Cabra .
De las vivencias de retiros decir que son un extraordinario medio de acompañamiento de nuestros chicos que nos abren su vida, nos presentan sus heridas y sus preocupaciones y temores y la inmensa alegría de llevar a Jesús a sus vidas. Hemostenido el gozo de vivir la primera comunión de dos alumnos en dos retiros diferentes. Algo emocionante que preparamos y celebramos con ellos con inmenso gozo. Paco preparó entonces a dos alumnos del colegio para recibir los sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Eucaristía y Confirmación. De los dos, solamente una alumna dio el paso de bautizarse, recibir la comunión y confirmarse. En los diferentes retiros, hemos sido testigos de la entrega sin cortapisas de los catequistas durante las 24 horas día y noche.
Hemos vivido hasta la fecha más de 40 retiros con los chicos y celebrado el Sacramento de la Confirmación con ellos desde 2001 habiéndose confirmado durante estos 20 años más de 900 chicos/as. Paco Ortega compartió con Loli Rus la preparación para asumirlos aprendiendo y compartiendo con ella los primeros retiros y aportando el material necesario para los mismos. Lugares de celebración de los retiros fueron la residencia de las Esclavas de Pedro Abad donde tenemos recuerdos muy especiales y donde se celebraron retiros conjuntos de Calasancio y Santa Victoria, el convento de clarisas de Belalcázar, la casa diocesana de Cáritas en Montilla, la Residencia diocesana de Cristo Rey en Villanueva de Córdoba y ya los últimos años en el Castillo Maimón tras su reforma.
Paralelamente comenzaron las Eucaristías dominicales en la Iglesia de nuestro colegio creándose una comunidad escolapia con profesores de las RR EE Pías durante varios años. Posteriormente son retomadas por el Movimiento Escolapias Cordare de forma mensual un domingo al mes.
En 2008 varios de nuestros alumnos de grupos y dos catequistas de grupos junto con Paco se desplazan a la aldea del Rocío para participar en el encuentro andaluz de jóvenes en el Rocío. Participaron en un taller de danza contemplativa. En el mes de Noviembre de ese año, participamos con varios catequistas Cordare y profesores de Calasancio entre ellos Yolanda y José Ramón el Orientador junto con miembros y sacerdotes de la Diócesis y de la delegación de juventud y pastoral universitaria en el Forum de pastoral de jóvenes en Madrid organizado por los escolapios. Estuvimos parando en la casa de las escolapias y colegio de Carabanchel donde nos acogieron de maravilla junto a un nutrido grupo de sacerdotes y laicos de la Diócesis.
En 2010 los catequistas Cordare vivimos una experiencia comunitaria muy enriquecedora en los grupos Samuel acompañados de la escolapia Loli Rus. Fue durante un año, una vez al mes nos reuníamos un sábado entero en la parroquia de la Compañía, compartiendo la Palabra a modo de retiro pero también de encuentro-convivencia con una merienda. En esta experiencia iniciamos el acompañamiento personal entre nosotros y supuso un momento especial para sentirnos comunidad escolapia cordare. Iniciamos entonces también las formaciones de catequistas. Recuerdo con cariño al sacerdote Pedro Cabello, delegado de jóvenes en ese momento que nos facilitó los locales parroquiales para hacer esos retiros de sábado.
Otro momento especial fue en 2011 con la llegada de la cruz de los jóvenes a nuestro colegio previa a la JMJ de Madrid. Participamos con la Delegación de juventud de la Diócesis y portamos la cruz y llevamos el icono de María entre varios catequistas de grupos. La cruz entró en nuestra Iglesia y con el recinto a rebosar de padres, alumnos y profesores rezamos una oración elaborada por nosotros. Desde este momento, se une Loreto como catequista. La llegada de la cruz de Juan Pablo II, poder tocarla con las manos y cargarla y verla en nuestra Iglesia fue uno de los momentos más emocionantes que recordamos donde hemos sentido de cerca la presencia del Señor. Queremosrecordar en esas fechas al sacerdote delegado de jóvenes en ese momento, Pablo Garzón con quien tanto compartimos preparando la llegada de la cruz.
Desde 2012 comenzamos a participar en las peregrinaciones de jóvenes a Guadalupecon una media de participación cada año entre 50-80 chicos/as de grupos de 4º ESO y 1º Bach y compartiendo con otros muchos chicos de colegios y parroquias de la Diócesis. De aquella época hay que nombrar a Jesús Fernández, quien fue padre de un alumno del centro, presidente un par de años del Ampa, miembro del Patronato de la Fundación un par de años y que durante varios años nos acompañó como catequista en grupos Cordare. Maravillosa persona y que tanto hizo por grupos y la formación de catequistas además del diseño de muchas de las sesiones.
En Diciembre de 2015 celebramos un encuentro con D. Demetrio Fernández, Obispo de la Diócesis que visitó el colegio y por la tarde asistió al encuentro con los chicos de grupos en la Iglesia dirigiéndoles unas palabras y con posterioridad con todos los catequistas en la capilla de Madre Paula quedando impresionado de la labor que realizaban los catequistas en nuestros grupos y de la particularidad de que sean antiguos alumnos jóvenes del colegio. También fue un momento especial que nuestro Obispo se interesara tanto por nosotros y valorase nuestra labor. Damos gracias al Señor por ello y por el ánimo que insufló en todos nosotros.
Paralelamente y con la iniciativa de un grupo de catequistas, se pone en marcha el voluntariado Cordare con varias actividades solidarias realizadas en la capital junto con la operación potito que se realiza en colaboración con Salesianos desde hace varios años en el mes de Diciembre. Sin duda es un camino iniciado que constituye un camino de compromiso social para nuestros chicos. Nombramos a dos excelentes antiguos alumnos muy implicados en el voluntariado Cordare: Rafa Alcántara y Berta Ruiz.
En Agosto de 2016 asistieron un grupo de alumnos de grupos junto a Paco Ortega ,la profesora Ana Márquez y la escolapia Elena de Francisco (actualmente en Mérida) a la JMJ de Cracovia. Maravillosa experiencia con el Papa Francisco y de convivencia con otros compañeros de la pastoral de los centros como Manel y las escolapias que asistieron y con los PP Escolapios.
Otro momento en 2019 ha sido nuestra participación como Movimiento escolapias Cordare en la creación, desarrollo e impulso del Sínodo de jóvenes de la Diócesis de Córdoba. Formamos grupos GPS y participamos en dos encuentros en Villanueva de Córdoba así como en la noche blanca de los jóvenes. En este mismo año y con motivo del jubileo del corazón de Jesús realizamos una peregrinación a las Ermitasacompañados del P. Miguel Ángel y la escolapia Suny Moyano y celebramos la Eucaristía en el altar de piedra a los pies del monumento. Siempre recordaremostambién al Padre Miguel Ángel por todo lo compartido con él en tantas Eucaristías del colegio, de los domingos con grupos Cordare y su intervención en algunas formaciones de catequistas. Persona inteligente y sabia donde las haya.
Agradecemos de forma especial a tantos catequistas antiguos alumnos que han pasado por grupos y algunos de ellos durante muchos años. Han sido 160 catequistas antiguos alumnos los que han pasado por grupos Cordare en los últimos 23 años. Ha sido todo un privilegio ver el paso del Señor por sus vidas: abriendo sus vidas y descubriendo sus heridas en un retiro, diciendo sí en la Confirmación y formándose y siendo catequistas durante varios años, toda una experiencia que emociona. Profesores del colegio que han formado parte de esta experiencia de grupos, además de Paco y Loreto, María José Ramírez), Ana Márquez junto con la colaboración durante un tiempo de Bea Romero, María José Horcajada , Miguel Ángel y Juanma Prieto o hace bastantes más años de Cristina Moreno. Y como escolapias Elena de Francisco y Teresa Salete (esta última como apoyo en lo que necesitábamos)
CAMINOS DE SANTIAGO
En 2008 Paco Ortega, Felipe, la escolapia Loli Rus y Paco López de Calasancio se reúnen en Mérida con la escolapia Chon y las responsables de los grupos de allí para iniciar el Camino de Santiago en Sta Victoria, San José de Cabra y Calasancio. Compartimos Camino con ellos en 2008 y 2009 y en el 2010, Córdoba celebró ya su primer camino. Desde entonces, han sido ya doce caminos de Santiago, y uno de ellos en el verano del 2019 con el resto de centros de las tres fundaciones escolapias. De la experiencia del Camino a lo largo de estos años destaco la complicidad y la unión que se gestaba no solamente con los chicos sino también con los compañeros de otros centros. Nombres propios ligados al Camino y con quienes hemos compartido experiencia son: Loli Rus (escolapia) y Paco Ortega (Orientador del centro desde 1996 a 2021) y coordinador de Pastoral (2001 a 2017) ya que con ellos iniciamos los dos grandes caminos que se nos abrían en la pastoral con los adolescentes: los retiros de modelo escolapio y el Camino de Santiago. Felipe, Juanma Prieto, Loreto, Miguel Ángel y David Mata han asistido muchos años acompañando a los chicos y Paco López y Carmen Crespo de Calasancio, excelentes educadores , al igual que Paqui Ruiz, Alfonso Mesa (esposo de Loreto) y Pedro de Cabra y algunos catequistas que se fueron incorporando como monitores y a la escolapia Desi de Cataluña en el Camino de las tres fundaciones.
Testimonios de chicos y catequistas de LOS RETIROS DE MODELO ESCOLAPIO y las experiencias de peregrinaciones EN GRUPOS CORDARE del Colegio Santa Victoria en Córdoba
Desde que comenzamos los retiros Cordare para Bachillerato y 4º ESO han sido sin duda para los chicos una gran oportunidad para parar en sus vidas y replantease el rumbo que llevan, para compartir y orar, para vivir y celebrar la fe.
Veamos un testimonio vivo de dichos retiros:
“Una vez más Jesús se ha hecho presente entre nosotros en este retiro de 4 de eso celebrado en Montilla. Cada retiro es diferente, único, pero al mismo tiempo, comparte un mismo matiz que lo hace tan especial. Han sido tres días de compartir, de valorar nuestra vida, de sentirnos afortunados de lo que tenemos, hacer un parón de nuestra rutina para pensar en nosotros mismos pero, sobre todo, para demostrarme una vez más que el Señor me ha llamado a ser catequista y a acompañar a estos jóvenes en el camino de la fe. Cada risa, cada lágrima, cada mirada, cada abrazo, cada canción… son regalos que hemos recibido en este fin de semana tan intenso. Dios se ha hecho presente en todo momento, incluso cuando nosotros no nos dábamos cuenta. Gracias al nivel de 4 de ESO por la experiencia vivida y en especial a mi grupo, por demostrar una vez más que la fe es para compartirla y que nosotros, somos una familia”.
Rocío Fernández antigua catequista
Otra experiencia importante son las peregrinaciones a Guadalupe y el Camino de Santiago. Veamos el testimonio de dos alumnas del colegio:
“Para mí la peregrinación a Guadalupe de este año era algo que ni si quiera me había planteado. Ya sabéis las típicas escusas que te das a ti mismo de no…es que tengo mucho que estudiar, ahora rellena inscripción, piensa que te vas a llevar… ¡Vamos que paso! Pero unos de esos días en los que el Señor te sorprende me encontré con alguien al que llevaba mucho tiempo sin ver. Esta persona me dijo: “Mira Carmen si no vas es porque no quieres, no porque tengas cosas que hacer. Sabes que los exámenes es un pego porque te los puedes estudiar antes de ir.” Yo naturalmente me enfadé un montón, porque sabía que llevaba razón. Así que esa misma tarde me presenté en la Delegación de Juventud y me inscribí como voluntaria.
El día de antes de la peregrinación me quería ir a mi casa. No conocía a mi grupo, no tenía ganas de ir, porque encima de todo yo llevaba un tiempo bastante penoso en el sentido de mi fe cristiana.
No sabéis cuánto me arrepiento de haber dicho eso aquel día una vez tras otra.
El primer día justo cuando llegamos oímos un testimonio impresionante y con el que me identifiqué un montón. ¡El Señor me estaba hablando! Bueno, y ya cuando llegamos a Guadalupe… Vi todo aquello montado para el concierto, toda la gente de mi grupo cantando, saltando… me sentí LLENA. Es imposible explicar cómo te sientes, solo puedo decir que es la cosa más agradable que existe, sabes constantemente que Dios te ama, y cuando no lo has sentido alguna vez, no es que Él se haya ido, sino que tu no lo has sabido ver bien. He conocido a gente encantadora, y de la que me da mucha pena no poder volver a ver porque estaban llenos de Dios por todas partes. Eran increíbles, espero que no cambien nunca.
Lo mejor de todo es que el primer día al llegar a clase escuché la oración atentamente y vi que la canción que pusieron era de Jesús Cabello, «Ama», canción que había cantado en Guadalupe y me acuerdo que la noche anterior puse un tweet del enlace de Youtube de esa canción. No lo llamaría casualidad. Diría que Guadalupe es algo que sigue presente aún no estando allí, y que Dios se ha encargado de recordarme.
A todos mis compañeros de todas las edades de Grupos Cordare os quiero decir que nunca perdáis la esperanza, que cuando menos te lo esperas llega Dios y te sorprende. «La humanidad tiene la necesidad imperiosa del testimonio de jóvenes libres y valientes, que se atrevan a caminar contra corriente y a proclamar con fuerza y entusiasmo la propia fe en Dios, Señor y Salvador» (Juan Pablo II)
Carmen Villalobos Valero, antigua alumna y catequista
“Pese a ser mi tercer Guadalupe, la peregrinación de este año era una experiencia totalmente nueva para mí. Había decidido ir en el último momento y mis sensaciones el día de antes eran una mezcla entre ilusión y miedo, ya que no conocía a la gente con la que iba. Sin embargo, en ese primer día pude ver que no me había equivocado al animarme a ir porque estaba ante una de las primeras oportunidades en mi vida de vivir la fe con gente distinta a la que estoy acostumbrada y me daba cuenta de lo mucho que eso me podía enriquecer como persona. Mis miedos de estar sola en el camino y de sentirme al margen habían quedado ya muy lejanos y me dispuse a vivir la experiencia al cien por cien.
Durante todo el camino distintos gestos, momentos o palabras me fueron marcando e hicieron que este Guadalupe fuera calando cada vez más en mi interior. No puedo explicar con palabras todas las emociones que llegué a sentir en esos tres días, pero sí puedo afirmar que ha sido la entrada a Guadalupe más emotiva que he vivido. Contra todo pronóstico, esta peregrinación ha dejado en mí una huella muy difícil de borrar, aprendiendo a valorar cada día más a las personas que Dios pone en mi camino, volviendo con ganas renovadas y con una fe que no para de crecer”.
Mari Carmen Jiménez, antigua alumna y catequista
“Fue el 30 de octubre de 2011 cuando terminó mi tercer Guadalupe. Era el último que hacía como confirmanda. Tres años después, el pasado 24 octubre volví a ponerme las botas e hice mi cuarta peregrinación pero, esta vez, como catequista. Un Guadalupe totalmente diferente a todos los anteriores. Impresionante.
Grupos Cordare me ha dado la enorme oportunidad de vivir experiencias que me han marcado muchísimo, ha puesto en mi camino a gente que llevo y llevaré conmigo toda mi vida, entre ellas a mis niños y niñas de catequesis con los que estaba deseando vivir este camino. Era la primera vez que vivíamos una experiencia así todos juntos y las dudas, la ilusión, la alegría, las ganas, los nervios se veían en cada una de sus caras. Estando en el autobús tuvimos que presentarnos uno por uno y decir qué esperábamos de esta peregrinación. Entre risas, muchos dijeron que querían conocerse a sí mismos, otros descubrir o aumentar su fe pero ninguno se esperaba que eso les iba a suceder de verdad. Era increíble ver como los niños reflexionaban, empezaban a tener sentimientos nuevos, “algo está cambiando” como algunos me dijeron. Hablaba con ellos y nos conocíamos más, hicimos más unión entre nosotros, me dieron la oportunidad de saber más de ellos. Pero lo que más me llamó la atención fue que la gran mayoría quería y se acercaba a hablar con el sacerdote que nos estuvo acompañando en todo momento. Muchos de ellos sintieron de manera muy especial la confesión o unos minutos charlando con él fueron suficientes para despertar algo nuevo en su interior.
En esos tres días me di cuenta realmente de lo que significa y supone ser catequista. Se trata de acompañar a jóvenes a que vivan su vida con ilusión, felicidad, amor, fe, espíritu crítico, conciencia, reflexión, a que sean personas con unos valores que les permitan vivir plenamente siendo capaces de transmitir todo lo bueno que tengan a los demás. Y sé que llegarán a ser ese tipo de personas, por eso estoy tan orgullosa de ellos. Lo serán porque pueden.
Siempre he pensado que Dios pone a las personas en nuestra vida por algo, y poniendo a estos chicos conmigo me ha hecho, sin duda, uno de los mejores y mayores regalos. Me aportan tanto que no seré capaz de devolverle ni la mitad de lo que me están dando. Es admirable el cariño con el que hacen las cosas, la emoción que despiertan, el respeto y compañerismo que se tienen los unos a los otros. Ellos me enseñan, yo aprendo, siempre. Me gusta decirles que Grupos es un camino largo pero realmente bonito en el que todavía nos quedan por vivir muchísimas experiencias. Seguiremos peregrinando personal, espiritual y físicamente sabiendo siempre que Dios es nuestro guía en cada paso que damos porque como nos dijo nuestro sacerdote: “peregrinar es rezar con los pies”.
Isabel Hidalgo Clérico – Antigua catequista
Presentamos también dos testimonios del Camino de Santiago, el de una alumna y una catequista:
“Mi segundo camino, mi segundo viaje, mis segundas sensaciones, un mundo nuevo. Dos caminos completamente distintos pero guiados por el mismo padre, a quien he visto en cada uno de mis compañeros, mis hermanos; quien me ha enseñado que por muy oscura que parezca una etapa de nuestra vida siempre va a haber una luz, que es él.
Tal vez no hayamos estado en otro lugar ni hayan venido todas las personas que nos hubiese gustado que estuviesen, pero ha tenido que ser así. Él nos pone a cada uno en el lugar y en el momento adecuados, para que aprendamos algo nuevo, porque así lo necesitamos. Hemos aprendido a escuchar, a apoyar, esperar, tener calma. «Si tú te quedas sin agua yo te doy la mía», compartir. Hemos aprendido a empatizar, reír y llorar juntos. Cómo cualquier momento puede ser bueno para pararte a pensar sobre tu vida. «No todos los días son buenos, pero siempre hay algo bueno en cada día». He llegado a mantener conversaciones que jamás creí poder tener con algunas personas, he sido sorprendida para bien. Me habéis regalado no solo una semana de vuestras vidas sino una forma de vida. Cambios. He aprendido también que cualquiera puede ser una flecha amarilla y, en ocasiones, una persona con la que has hablado a penas dos veces puede ser tu guía y tu ejemplo. Que la meta es importante, pero es el camino el que así la hace. «No es fácil, hay miedos, hay indecisión, te faltan las fuerzas, me falla la voz». Sabemos que es difícil, pero no imposible, y que nosotros, TODOS, podemos, y juntos es mejor.
Al llegar todo el dolor se olvida y solo das gracias, «gracias por hacerme sentir tan viva».
María José Vicente Pérez, antigua alumna
A pesar de todo lo que oyes sobre el camino de Santiago (que es muy duro, consejos varios para los pies, sentimientos indescriptibles) hasta que no te pones en marcha para experimentarlo no sabes realmente que es, si te va a gustar o si cumple las expectativas. Para mí el camino ha supuesto darme cuenta que la vida es precisamente eso, caminar. Resulta tan bonito darte cuenta de las analogías que cada etapa te ofrece que una vez que llegas a Santiago sientes que lo sabes todo, que ya no te vas a perder más y que no hay cuesta en la vida que se te resista. Como en la vida, hay caminos en pendiente, piedras y heridas que aparecen, recodos del camino que te parece haberlos vivido y otros que son totalmente nuevos. Ves todas las flechas amarillas y te vas dando cuenta de todas las personas que te van guiando en tu vida, que te ayudan a llegar a donde estás. Tienes momentos de ruido en los que para ti reina el silencio, y momentos de silencio en los que te escuchas más alto que nunca. En los momentos más difíciles te basas en lo que realmente importa, en los que en ese momento son tu familia que están compartiendo el camino, concentrarte en la respiración y en tus pasos sin pensar en nada más, porque sabes que no existe ninguna cuesta infinita y que no puedes gastar tu energía pensando en qué podrá venir después.
Para mí el camino ha sido una experiencia de madurez, un momento que toda persona, cristiana o no, debe vivir en algún momento de su vida. Madurez que en mi caso, también me ha servido en el ámbito de la fe, alumbrándome con más fuerza lo que quiero ser y lo que no. Ha sido increíble cerrar esta etapa con mi grupo, con mi nivel, precisamente con aquellos con los que no tenía tanta relación, haciéndonos ver que pertenecemos a cordare porque tenemos un sentimiento en común que supera todas las diferencias. Hemos sido una gran familia y espero que seamos capaces de cuidar lo que hemos creado.
Rocío Fernández Rico, antigua alumna y catequista

