En muchas ocasiones nos han dicho que «estamos hechos a imagen y semejanza de Dios» pero ¿de verdad sabemos qué significa eso? Si de verdad estamos hechos a su imagen y semejanza, ¿por qué no somos perfectos como él? ¿Por qué no somos invisibles también?
Todas estas cuestiones que, en numerosas ocasiones rondan nuestra mente, salieron a la luz el pasado viernes en las reuniones de los grupos de 1º de Bachillerato. En ella, pudimos reflexionar acerca del perfeccionismo y de las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades que cada uno tiene en su vida. Esta sesión nos sirvió para pararnos a pensar en aquellos momentos que han marcado un antes y un después en nuestra vida, y también, en aquellas cosas o situaciones que nos han hecho aprender de los errores.
En nuestro grupo, quisimos compartir todas esas características personales con post-it en la pizarra, para que todos pudiéramos ver todo lo que teníamos dentro y todo lo que aportábamos al resto.
Descubrimos que no somos perfectos y que Dios nos hizo diferentes a cada uno con imperfecciones y carencias a conciencia: para complementarnos, para encajar en el puzle de la vida del otro y para que el otro se llene de nosotros y con nosotros. Lo bonito de todo esto es aportar a los demás tanto nuestros defectos como nuestras virtudes.
Además, reflexionamos acerca de “ser invisibles” y de por qué Dios no nos hizo invisibles como Él. Resaltar que no somos invisibles porque sino no podríamos demostrarle al mundo todas esas virtudes y defectos que tenemos; no podríamos complementarnos, amar, servir. Dios nos hizo invisibles porque quiere que seamos personas que se entregaran a los demás.
Recordad que si Dios no nos hizo invisibles… ¿por qué vamos a hacernos invisibles nosotros mismos? ¡¡MUÉSTRATE TAL Y COMO ERES!!! Dios te hizo así.
Grupo de Elena, Victoria y Alvaro

