Buenas,
este domingo primero de Cuaresma, la liturgia nos pide conversión y fe en el Evangelio como Buena Noticia. Y Jesús se apoyaba en el Espíritu, en la fuente de vida que renueva, en el soplo de vida que alienta y transforma nuestra vida. Renovarse en la mente y el Espíritu significa unificar nuestra vida donde mente, cuerpo, voluntad, afectividad y libertad forman una unidad iluminada por ese Espíritu que nos hace personas capaces de darse y amar. Esta cuaresma nos brinda la oportunidad de buscar tiempo de silencio para encontrarle y encontrarnos.
Las tentaciones formaron parte de la vida de Jesús, verdadero Dios pero también verdadero hombre. Pasó por nuestra condición para hacernos ver que también el mal disfrazado de palabras huecas le tentó. Pero Jesús nos muestra la forma de salir de esas tentaciones apoyándose y dejándose guiar por el Espíritu.
Hoy le pedimos al Señor que se haga su voluntad en nuestra vida y que nos convierta en lo que El quiera.
Sucumbir al pecado es romper con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Es dividirnos y fragmentarnos. Es alejarnos de la Verdad que nos hace libres.
Que la conversión sea una realidad en esta Cuaresma para nuestra vida.
Un abrazo, Paco

