Buenas,
este domingo tercero de Cuaresma, la liturgia nos trae a través de las diversas lecturas, la llamada personal que el Señor nos hace a cada uno. El Señor no quiere que adoremos a falsos dioses, nos quiere para El. Es un Dios que anhela estar con cada uno de nosotros. Y reflejado en su hijo, es un Dios al que le duele el desprecio de los hombres, al que le duele nuestras superficialidades y trivialidades. El episodio de los mercaderes es un reflejo de cómo comercializamos y dejamos que predominen nuestros intereses y egoísmos y cómo nos olvidamos del mismo Dios en la casa común que nos ha dado.
Cuáles son nuestros falsos dioses? A qué damos prioridad en nuestra vida? Porque nos puede pasar como a los mercaderes que profanamos el templo de nuestra persona alejándonos de Dios expulsándolo de nuestra vida. Profanando su presencia en nuestra vida y la de otros. Jesús habla del templo de su cuerpo y ese templo somos también cada uno, por eso todo lo que hagamos a los demás también se lo hacemos a Jesús.
Vivamos esta Cuaresma como un tiempo de Purificación y conversión que nos lleve a la Pascua en nuestra vida.
Feliz semana y un abrazo, Paco

