Buenas,
Cristo vive, ha resucitado!! Este es el grito fundamental en nuestra fe, este es el grito de la esperanza, del sentido y la vida plena. Pero cuánto les costó a los discípulos comprenderlo, cuánta falta de fe tuvieron hasta que lo vieron con sus ojos o lo tocaron con sus manos como Tomas. Y lo mismo nos ocurre a nosotros porque si estuviéramos convencidos de verdad, no se tambalearía nuestra fe ante los primeros vientos o tempestades de nuestra vida, no nos olvidaríamos tanto de Él cuando nuestra vida camina de espaldas a sus designios o voluntad en nuestra vida o cuando nuestros hechos no hablan en coherencia de nuestra fe.
Creer en la Resurrección no es un acto de verdadera fe si no toca los cimientos de nuestra vida para transformarla y hacerla como Dios quiere.
Ya podemos decir gracias a Jesus que cada uno de nosotros somos Pascua, que nuestra vida ha adquirido el inmenso valor de la eternidad, que somos hechos a imagen y semejanza de Dios y que en nosotros vive un germen de vida plena. Pero todo eso solamente se hará realidad si nosotros estamos dispuestos a fiarnos de verdad de Jesus y poner toda nuestra vida en sus manos. O la dirijo yo desde mi voluntad y subjetividad o la dirige Él abriéndonos a su gracia y con una fe dispuesta a todo.
Anticipemos la Pascua en nuestra vida viviendo con plenitud cada minuto y segundo y procurando la alegría y el amor a los que nos rodean. Que se note para que otros puedan vivirla y seamos pedacitos de Pascua también para ellos.
Un abrazo, Paco

