La felicidad de lo que hacemos

La felicidad de lo que hacemos

 

El pasado domingo tuve la suerte de acudir al retiro de 2º de Bachillerato a dar mi testimonio. Siempre que uno tiene que contar su experiencia lo primero que se pregunta es qué puede contarles a unos chicos que ya han decidido dar uno de los pasos más importantes de su vida para que pueda servirles de algo, o por lo menos para que algo se les remueva por dentro. No sé si a ellos les sirvió para algo pero a mí desde luego que sí porque me ha ayudado a reflexionar mucho.
Siempre hablamos de lo importante que es un retiro para los chicos, que sin duda son el pilar fundamental, al fin y al cabo esto se hace para ellos. Ellos son la causa y el fin de nuestros grupos, pero está claro que el ser catequista es una retroalimentación. Nosotros sacamos muchísimo de nuestros chicos, pero también sacamos muchísimo de los compañeros. Normalmente cuando acaba un retiro la valoración la hacemos en función de cómo les ha ido a aquellos que son los protagonistas pero sería bueno que también pensáramos por un momento en cómo nos ha ido a nosotros.
Todos los retiros te aportan algo como catequista. La necesidad de pararte a reflexionar porque los estudios o el trabajo nos tienen hasta arriba, el descubrir que eres capaz de algo más en alguna charla o una simple conversación con un compañero del nivel. No conozco ningún catequista que vuelva de un retiro sin sacar algo positivo, ya sea a nivel grupal o individual, pero todos los retiros terminan saliendo bien.
Es muy diferente el vivir un retiro como catequista que como niño, no es que ser catequista sea mejor que como niño, simplemente son cosas diferentes. Lo que si está claro es que cuando vuelves estás de la misma forma. Estás plenamente feliz.
RAFAEL ALCANTARA ROJAS