El pasado viernes, los grupos de tercero ESO disfrutamos de una tarde algo distinta, el sol brillaba pero una suave brisa corría y hacía a los pajaritos cantar, era una tarde maravillosa y creo que el Señor quiso que fuera así.
Una tarde diferente, si, y te preguntarás porqué, y fue porque el Señor estuvo con nosotros, no figurativamente sino literalmente pues decidimos hacer una Adoración al Santísimo en el jardín de nuestro cole.
En primer lugar agradecer a la comunidad religiosa, que estuvo presente tanto para prepararlo como durante toda la celebración y, que como siempre nos brindaron su mano amable para bien de los chavales.
Así pues preparamos un pequeño y humilde altar con una Biblia abierta, unas velas y unas flores frescas, no teníamos más, pero tampoco lo necesitábamos, pues una bella custodia presidía la mesa y estando el Señor, todo sobra.
Suny, dio comienzo al acto colocando al Señor en la custodia y dirigiendo a los chicos unas breves y certeras palabras y el silencio se apoderó del patio en el que normalmente suenan risas y juegos, todo eso se volvió silencio y Oración y entre todos los catequistas guiamos la adoración silenciosa de estos chavales para los que seguramente fuera su primera vez ante Jesús Sacramentado.
Si fue sorprendente la belleza del momento del día, La Luz, la temperatura y los sonidos bellos de la primavera, más sorprendente aún fue la respuesta de los chicos, el silencio, la oración, la entrega y todo eso, en un mundo en el que nunca escuchamos la belleza del silencio, en un mundo de prisas, en el que estar una hora en silencio hablando con el Señor es un lujo que pocos se permiten. En definitiva, una tarde muy especial.
Maria López Moyano
Catequista de 3 ESO

