Buenas,
este domingo la liturgia nos trae dos curaciones por la fe, dos situaciones vitales en las que necesitamos consuelo y esperanza. Cuántas veces nos puede atenazar la angustia ante situaciones difíciles, ante aquellas situaciones en las que se nos hace el vacío por dentro fruto del miedo a lo que pueda suceder. Pero Jesús no es indiferente ante nuestra llamada desde la fe, ante nuestro tocarle el manto en medio de la gente cuando todo parece perdido.
Son dos historias las que nos presenta el Evangelio como tantas otras que hoy pueden constatarse en cada uno de nosotros o en otros: la mujer que tenía flujos de sangre y estaba desesperada y la hija de Jairo (no está muerta sino dormida). Talita kum, levántate y anda. Levántate, no te quedes hundido/a o desesperado/a. Conmigo todo lo puedes, nada está perdido. Tu fe te ha curado, tu fe te ha salvado, tu fe te ha impulsado y hecho crecer, tu fe te ha transformado y te ha hecho otra persona.
Ese es el gran privilegio de la fe que nos pone otra mirada, de la fe que ilumina la vida, de la fe que nos hace mejores, de la fe que da un sentido pleno y una respuesta.
Si, la fe es mi respuesta a tus gestos continuos, a tu amor inmenso y a la energía que da tu Espíritu, pero gracias por la fe y hoy te pido Si Señor yo creo, pero aumenta mi fe.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

