*Testimonio de Alberto Gómez Muñoz, 4°C de la ESO. Catequistas: Gema y Rocío*
Estos días recientes, algunos de los alumnos de 4° ESO hemos realizado la peregrinación al santuario de la Virgen de Guadalupe y todos coincidimos en lo mismo, ha sido una experiencia única.
Todos nosotros íbamos con cierta incertidumbre por lo que el camino nos pudiera deparar. Un tiempo atmosférico inestable y el miedo al cansancio nos hacían presagiar que el camino se iba a hacer largo pero al final todos deseábamos que hubiera seguido unos cuantos días.
El primer día salimos temprano y tras la misa en la Catedral nos reunimos en los autobuses donde nos encontramos con muchos de nuestros amigos, tras el viaje en autobús, en el que íbamos cantando y riendo, llegamos al pueblo de Puerto de San Vicente, donde comimos y tras este rato de descanso empezamos nuestra marcha. La lluvia hacia acto de presencia pero nada mellaba nuestra moral, durante el trayecto nos animábamos con canciones inventadas por nosotros mismos.
Al final de la jornada tuvimos una especie de batalla de cánticos entre colegios y finalmente cenamos en una convivencia entre todos.
Al día siguiente nos levantamos temprano y tuvimos un buen desayuno y es que teníamos un largo camino por delante pero que no llegó nunca a hacerse largo. Tras un largo recorrido fuimos cariñosamente acogidos por la gente de Guadalupe y tuvimos un emotivo encuentro con Nuestra Señora de Guadalupe y para finalizar un encuentro en la plaza lleno de festejos y canciones con actuaciones incluidas.
El domingo tuvimos el principio de la mañana libre y todos aprovechamos para relajarnos desayunar y recoger. Más tarde tuvimos una eucaristía donde recalcamos la valentía de aquellas personas a las que se les priva de su religión.
Finalmente emprendimos el camino de vuelta a casa.
Esta experiencia ha sido increíble, dónde hemos podido encontrarnos a nosotros mismos, conocer a gente nueva y vivir una experiencia de fe y personal inolvidable.

