El domingo de la Sagrada Familia C

El domingo de la Sagrada Familia C

Buenas,
este domingo la liturgia nos trae el modelo de familia al que estamos llamados todos. De José conocemos su silencio entregado y sacrificado por María y El Niño. Me lo imagino primero aceptando una paternidad especial y una realidad que le viene dada pero que asume por amor a María y que en el paso de los años comprende y ama como elegido por el Señor. En José podemos destacar su trabajo y entrega por su familia y la disposición a servir y entregarse de forma callada pero eficaz a María y a Jesus. Su proyecto sería cuidar y educar, proteger y entregarse con diálogo, respeto, comprensión y ayuda completa a los suyos. Sus dificultades estarían en la aceptación de lo que no entendía y en la confianza a lo que pudiera venir siempre por voluntad de Dios.
María, dice el Evangelio que guardaba todas las cosas en su corazón. Amor de madre, de desvelo por su hijo, de un amor que iría creciendo cada vez más en el paso de los días. Un amor que tuvo que ir madurando en la aceptación del proyecto de su hijo donde su maternidad queda en lo interior, preparada para el dolor (la espada anunciada por el viejo Simeon que atravesará su corazón) anuncio de la pasión que soportará en su hijo. María está llamada a una maternidad universal sin que ella lo supiera. El amor que su hijo Jesus hizo carne propia se convertirá en ella en amor para todos también. María la dulce, la sensible, la hacendosa, la servicial, la entregada por y para Dios, por y para su hijo como tantas madres.
Jesus iba creciendo en sabiduría y bondad. Ese crecimiento al que todo hijo está llamado, al que todo niño también, para que se haga posible la voluntad y el proyecto de Dios en El, en cada persona. La familia debe ser el hábitat que haga posible ese crecimiento, el entorno de visibilidad del amor, del respeto, del diálogo, de la escucha, del servicio, de la paciencia, de la convivencia donde el amor cure las heridas y sane los corazones. Familia hogar con comunicación y diversión, con sana alegría, con comprensión y perdón.
Que la cercanía y la convivencia a veces difícil en la familia con los roces, discusiones, puntos de vista diferentes o conflictos no nos quiten La Paz y la voluntad de construir, de unir, de perdonar, de soportar y de buscar siempre el entendimiento y la reconciliación.
Feliz semana y un abrazo, Paco