“Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”
Buenas,
La liturgia nos presenta este domingo un mensaje de esperanza. Frente al dolor y la adversidad, la dificultad e incluso la persecución, el Señor nunca nos abandona. El nos llenará con su fuerza, pondrá palabras en nuestra boca, nos enseñara un camino de esperanza donde todo se cumplirá, donde naceremos a una vida nueva.
Pero hace falta esa constancia y esa lealtad , ese saber que hay que actuar como si todo dependiera de nosotros sabiendo que todo depende de Dios. Si somos fieles a su Palabra y su amistad y no nos abandonamos a su presencia en nuestra vida, si somos fieles confiando siempre, el Señor pondrá en nosotros la fuerza, el don, la palabra adecuada y nos irá dando la sabiduría y la luz que necesitamos.
Hace falta no desanimarse y no venirse abajo ante la adversidad porque el Señor siempre compensa, siempre ayuda y da fuerza.
A nosotros nos toca ser testigos, hacer realidad esa esperanza con nuestros gestos y actitudes, nuestras manos tendidas y nuestras miradas como las de Jesús. La perseverancia será entonces en cada uno signo de salvación.
Feliz semana y un abrazo, Paco
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 21, 5-19
En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:
«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».
Ellos le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».
Él dijo:
«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos.
Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.
Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».
Entonces les decía:
«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes.
Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.
Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.
Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre.
Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».
Palabra del Señor

