Retiro 1º Bachillerato

Retiro 1º Bachillerato

El pasado fin de semana los jóvenes de 1º de Bachillerato de nuestros grupos vivieron su segundo retiro, esta vez en el castillo del Maimón y bajo el lema «Para seguir a Jesucristo».

Una vez más, el Señor nos regala, tanto a jóvenes como catequistas la oportunidad de hacer un parón en nuestras vidas, poner en orden nuestras prioridades y descubrirnos a nosotros mismos, descubriendo ahí­, en nuestro interior, a Cristo. Es muy especial ver lo importante que es para los chicos estar en grupos, vivir año tras año este camino con sus amigos y catequistas y cómo van siendo cada vez más conscientes del significado de la Confirmación, del sí­ que va a darle a Dios el año que viene.

Un retiro es siempre muy especial pero para muchos, este ha sido EL retiro. Para unos ha sido el primero, para otros el segundo, para muchos catequistas el sexto e ¡ incluso más ! Pero si de algo podemos estar seguros es de que por muchos retiros que vivamos, cada uno es diferente y único. Y este sin duda lo ha sido. Hemos compartido risas, lágrimas, comidas, preocupaciones, dudas, inquietudes, pero sobre todo, la vivencia de la fe. Dí­as cortos pero intensos que crean emociones gigantescas.

El vídeo habla por sí solo.

En este retiro he tenido la oportunidad de profundizar con mi grupo sobre muchos temas, conocer a aquellos que se han incorporado  y darles lo mejor de mí o al menos eso he intentado cada vez que trataba de darles consejo, testimonio o simplemente acompañarles en su reflexión. Ha sido un retiro diferente, cada uno de ellos es único y en este en especial me quedo con varios momentos que me han hecho sentir la presencia de Dios una vez más, pero sobre todo, que me han hecho sentirme querida por él.

En primer lugar me quedo con el rato de oración que tuvimos la primera noche en grupo, en el que haciendo un pequeño Adoremus, delante del sagrario, cogimos cada uno lo que Dios tení­a para cada uno de nosotros en ese momento. Es impresionante como de entre tantos papeles que teníamos para coger, Dios tenga preparada la frase que necesito. No, las casualidades no existen.

En segundo lugar, me quedo con el regalo que significa que alguien de tu grupo te de las gracias por haberla guiado, ayudado pero sobre todo acercado a Dios. Creo que no hay mayor satisfacción como catequista, pero todo se lo debo a él. Al fin y al cabo no soy nada más que un mero instrumento.

Y por último, el momento de la confesión. Cómo los niños sentían la necesidad de reconciliarse con el Señor y llenarse de su gracia.

Gracias a todos los que han hecho posible una vez más que me sienta afortunada de compartir mi fe con los GRUPOS CORDARE.

Testimonio Rafa

Si tuviese que definir este retiro con una palabra serí­a «mágico». La verdad es que cuando me apunte obviaba que iba a ser genial, pero pensaba que el del año pasado no se podí­a superar… Me equivoqué.

Si por algo ha sido mágico este retiro es por la unión que ha despertado en todos nosotros, en especial, con nuestros grupos. Tantas emociones y tantas experiencias que despertaban con cada sesión, tantas lágrimas, tantas sonrisas. Si tuviese que destacar algo serí­a el sábado. Creo que fue el dí­a que más me marcó.

El amor a los pobres, la cercaní­a con la que explicaron Nacho y Loreto esa empatí­a hacia las personas, las cuáles la gente considera despojos de la sociedad, su dedicación y esfuerzo, las experiencias que mostraron eran admirables. El amor de pareja y amistad, que reflejado en Marí­a y Rafa, me enseñaron mucho, en el valor de un amigo, sus valores, su importancia y lo más importante, lo imprescindibles que son. Y el amor de pareja, las fases del amor entre dos personas y el significado de eso. El respeto, el cariño, la dedicación y todo lo implicaba amar a alguien, fue lo que más me llamó la atención. Y de la sesión de la familia, la que más me llegó y me emocionó. Solo puedo decir una cosa… Mi hermana.

Este retiro creo que nos ha hecho crecer y madurar a todos, ha estrechado nuestros lazos y nos ha unido más como una familia que como un grupo. Sin embargo creo que todo esto no podrí­a haber sido posible sin Dios, tanta profundidad, la dedicación en las confesiones, tanto amor y tan buen rollo se lo debemos a él, que saca lo mejor de nosotros, Jesús. Sin duda para mí­ ha sido el mejor retiro.