Buenas,
este domingo la liturgia nos trae la parábola de los talentos. Lo primero de todo es agradecer al Señor que todo es don, que se nos regalan unas cualidades y dones gratuitos que hay que negociar. Se hace necesario que veamos el fruto que hemos ido sembrando en nuestra vida con lo que nos ha sido dado, el bien que hemos hecho.
Pero la vida implica riesgo y superación de dificultades que no puede afrontarse con miedo y temor que me haga no dar pasos por perder la confianza en Dios. Se trata de darme cuenta que mi vida debe ser ofrenda a Dios poniendo en sus manos mis capacidades y talentos para que Él me guíe con el fin de darle fruto en el camino de mi vida.
El Señor nos dice: ánimo soy yo, no tengas miedo!! Que al hacer el inventario de mi vida no me encuentre con demasiadas cosas perdidas por no haber sabido actuar en su momento, que no deje sin hacer cosas que tenía que haber hecho, que no deje de amar como podría haber amado. Que no guarde para mí ningún talento, que no me lo quede yo malgastando inútilmente el fruto y el bien que puede hacer a otros. Tengamos también presente en este domingo, la Jornada mundial de los pobres convocada por el Papa Francisco, que no amemos solo de palabra, sino con las obras y tengamos presentes a los millones de personas en el mundo y en España que viven bajo el umbral de la pobreza. Tengamos también presentes otras pobrezas no materiales de tantas personas solas, excluidas, abandonadas y con carencias sociales y afectivas.
Feliz semana y un abrazo, Paco

