Calasanz en el hoy, el ayer y el mañana

Calasanz en el hoy, el ayer y el mañana

Despedimos noviembre, y dejamos atrás el recuerdo de nuestros difuntos de los primeros días para concluir el mes con las compras frenéticas y compulsivas del Black Friday.
Se puede decir que la evocación y la reflexión dan paso a la sinrazón y todo ello en unos pocos días.
Pero no queremos olvidar que para nuestra comunidad escolapia noviembre trae algo más y ese algo más, o mejor dicho, ese alguien más, es la eterna figura de José de Calasanz. Una figura que fue un visionario o un adelantado a su tiempo; ya que mientras en fechas actuales se plantea la necesidad de lograr una enseñanza pública gratuita como un derecho, de forma que cualquier familia pueda acercar a sus hijos al conocimiento y a la educación, San José de Calasanz en el SXVI ya luchó por conseguirlo y de hecho fue el artífice de la primera escuela pública gratuita y todo ello bajo el lema “piedad y letras”.
Su lucha por este anhelo le llevó a ocupar toda su larga vida, ya que murió a los 91 años y lo hizo siendo traicionado, calumniado y juzgado por la Santa Inquisición.
Mientras hoy en día las exigencias de lograr una educación gratuita se viven en manifestaciones en las calles al grito de consignas y cantos, José de Calasanz trabajaba por esta causa en silencio, todos y cada uno de los días de su vida, enfrentándose para ello a una sociedad que no entendía que el saber debía estar también al alcance de las clases más pobres, para así poder acceder a un trabajo más digno y cualificado y que le reportara más ingresos; y para ello puso al servicio de esta causa todo lo que tenía, que no era sino su fortuna personal (la herencia de sus padres), su tiempo y dedicación y su fe. Una fe que fue la única capaz de mantenerlo firme en los momentos más duros, cuando las humillaciones provenientes de gentes que no entendían o no querían entender su proyecto lo atacaban sin piedad. Unas gentes guiadas por celos y desconfianza y que en ocasiones por tratarse de los suyos causaron un dolor especialmente profundo en nuestro santo, que se vio traicionado y su figura y su obra rodeada de mentiras.
Hoy en día, esta figura de grandes dimensiones sigue siendo olvidada y no reconocida, cuando su papel en la educación y en la enseñanza no tienen igual. En nuestras manos está el no consentirlo.

Marina González y Milana Fernández