Buenas,
hoy es un día de silencio y contemplación, un día para mirar la cruz y buscar en ella todas las claves del misterio de Cristo y de la vida, de la nuestra y de la que nos espera. Hoy es un día para sentir que Dios me abraza, que le da sentido a mis pequeñas cruces diarias, a mis heridas ya curadas por Él. Hoy me pone delante la soledad y el vacío que a veces la vida trae cuando aparentemente no se obtiene nada tras la entrega generosa o el amor derramado o cuando llega la cruz inesperadamente. Pero en ella Cristo me hace ver y contemplar otras cruces de cristos sufrientes de tantos y tantos excluidos que sufren, de tanta sangre derramada o de tanto cristiano perseguido. Y entonces me hace ver que la clave es la entrega, el dar la vida por otros y para otros, y la aceptación confiada y esperanzada del dolor y el sufrimiento.
Sí, porque la cruz es un inmenso abrazo que sella mi corazón y me infunde un nuevo rostro y una nueva vida. Es el paso necesario para que me encuentre con la verdadera vida. Es la llave, la puerta de entrada y la clave de todas las claves y el signo salvador de todos los signos posibles.
En la cruz todo queda cumplido para que a partir de ahora mi vida sea bajar de la cruz a tantos crucificados injustos, evitar cruces innecesarias, sanar heridas y abrazar como lo hacía Jesús dando el amor hasta el extremo.
Un abrazo, Paco

