Buenas,
este domingo la liturgia dignifica el amor de pareja señalando la vocación al matrimonio como una tarea y un compromiso para toda la vida. El objetivo es ser dos en una sola carne, la unión de dos personas que iguales en dignidad y derecho y sin sometimiento y dominio de uno sobre el otro, se complementan para enriquecerse e ir más allá de ellos mismos en un proyecto bendecido de vida en común. Un amor llamado a dar fruto en los hijos y en la formación de una familia.
Para que esto sea posible hay que cuidar mucho esa etapa del noviazgo donde ver y comprobar si el amor es sólido y consistente y conocer bien a la pareja comprobando cómo se resuelven los posibles conflictos que surjan y si su personalidad se complementa bien con la nuestra.
Después vendrán buenos y malos momentos pero si el amor es maduro y verdadero y paciente y no egoísta y si mira por el otro antes que por uno mismo todo marchará bien con la ayuda de Dios. Las crisis que puedan venir se solventarán mejor y el perdón y la comprensión mutua harán el resto.
Salvo situaciones moralmente comprensibles, en la mayoría de las rupturas fallan algunos de estos elementos y la voluntad de construir juntos.
Pidamos por todos los matrimonios y familias en este domingo donde Jesús nos recuerda lo esencial de la vocación matrimonial y el sentido de este gran sacramento.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

