Hace ya 3 años que tanto Álvaro como yo, quisimos ser Catequistas Cordare en el Colegio Santa Victoria tras nuestra formación para la Confirmación; aceptamos esta enorme responsabilidad de ser testimonios vivos de la herencia que Santa Paula Montal fijó en el carácter de la Educación Escolapia, que llega a ser tan enorme como gratificante.
Desde septiembre de 2016, hasta fecha de hoy, a Enero de 2019, hemos vivido en nuestras carnes una importante madurez espiritual, una madurez que aunque por medio de los 5 años que estuvimos en grupos, ya comenzó a generarse, pero que nuestros niños nos han hecho tener.
Es muy grato ver como unos niños, o mejor dicho, casi hombres y mujeres, que sin siquiera conocerlos, y que a ti no te conocen de nada, te confían la instrucción de su vida espiritual. El Cómo van cambiando su papel, de venir a grupos para estar con sus amigos del colegio, en pos de madurar e instruirse en la fe, es un hecho asombroso. Cada vez presentan más inquietudes, y se exige una implicación mayor del catequista, pues ya se encuentran a las puertas de la Confirmación.
Por todos es sabido la complicada situación de los que tienen fe en Jesús hoy en día, pero ellos, y que ellos quieran voluntariamente adquirir esa formación, es un tesoro.
En el pasado retiro que tuvimos en Diciembre la asistencia fue escasa, pero muy satisfactoria, ya que aquellos que vinieron, se involucraron al 100%, y fue bastante satisfactorio. Esperamos para el año que viene, la asistencia al retiro de nuestros niños sea total.
Desde aquí, aprovechar para felicitar a todos los niños del nivel, ya que esta madurez que estamos contemplando en los chavales, se ve con carácter general en todos los grupos. Siempre os llevamos en nuestras oraciones y en el amor y cariño que le ponemos al esfuerzo que hacemos por vosotros.
Un Saludo de Miguel Angel y Álvaro, Catequistas de 1° de Bachillerato.

