“Estad en vela”
Buenas,
la liturgia de este domingo nos pone delante la venida de Jesús. Estamos ya en el Adviento, se inicia un nuevo tiempo litúrgico, tiempo de esperanza y alegría porque nos viene la Salvación a nuestra casa, porque nos viene la liberación definitiva. El Señor nos dice “estad en vela” porque no sabéis el momento exacto, pero llegará. Esa es la certeza que debemos tener, llegará ese momento, ese encuentro cara a cara con el Señor, por eso la vida debería ser un continuo Adviento. Es Adviento en nuestra vida cuando adelantamos ya la venida siendo Amor para otros, cuando nuestra prioridad en la vida es esa.
No es Adviento cuando nuestras prioridades y pyreocupaciones son otras, cuando nuestra mirada y nuestro corazón se encuentran alejados de Jesús, cuando no esperamos, estamos desanimados, apesadumbrados, cuando perdemos la esperanza.
Pero el Adviento nos da un toque para que espabilemos, para que estemos despiertos, para no despistarnos, para que nos demos cuenta que podemos hacer realidad en nuestra vida esa venida, para que ese nacimiento sea algo palpable y tangible, para que así veamos al Señor presente en nuestra vida, en las personas que nos rodean y en los acontecimientos que vivimos. Encendamos nuestras lámparas, la de la paciencia, la de la oración, la de la alegría, la de la acogida, la de la amistad, etc.
Ayúdanos, Señor a verte, a descubrirte en nuestra vida para que también nosotros seamos Adviento para otros, para los que sufren, para los que nos encontramos o nos buscan. Ven, Señor Jesús, te espero para encontrarme y encontrarte, para hacer realidad mis sueños, para ser plenamente feliz.
Feliz semana y feliz Adviento, Paco
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 24, 37-44
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.
En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Palabra del Señor

