El domingo de la preparación del camino del Señor 2º Adviento ciclo A

El domingo de la preparación del camino del Señor 2º Adviento ciclo A

Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos”

Buenas, 

este Adviento no tendría sentido si nos olvidaramos del verdadero significado de este tiempo. La pedagogía de la Iglesia con los tiempos litúrgicos nos acerca al gran misterio de Jesucristo y así la Navidad y la Pascua son los dos grandes momentos: nacimiento y vida plena y eterna sin olvidarnos de ese bautismo de fuego de Pentecostés.

Adviento es un camino de preparación, de invitación a la verdadera conversión que se enfrenta a una Navidad de fiesta y consumo que olvida el nacimiento del Gran Salvador de la humanidad. Para eso hay que desear esa venida y preparar nuestro hogar para que el Señor nazca. Y esa preparación de nuestro yo pasa por conocer que el camino de la humildad, la sencillez, el desprendimiento y abajamiento es el camino por el que pasa el Señor a nuestra vida. No hay más que mirar las condiciones en las que Jesús nace y en las que muere.
A que me tengo que convertir? De qué me tengo que convertir? Qué espero y deseo? Porqué caminos me llama hoy el Señor?
Preparemos su venida a nuestra vida para que pongamos el granito que corresponde para una nueva humanidad que el Señor sueña para cada uno y para todos.
Feliz Adviento en nuestra vida.
Un abrazo, Paco

Lectura del santo evangelio según san Mateo 3, 1-12

Por aquellos días, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Este es el que anunció el Profeta Isaías diciendo:
«Voz del que grita en el desierto:
“Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos”».
Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:
«¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?
Dad el fruto que pide la conversión.
Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abrahán”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.
Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego.
Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias.
Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».

Palabra del Señor