El domingo del Bautismo del Señor ciclo A

El domingo del Bautismo del Señor ciclo A

El domingo del Bautismo del Señor ciclo A

“Apenas se bautizó Jesús, el Espíritu vino sobre Él”

Buenas,
viene la fiesta del Bautismo del Señor y con ella la de nuestro propio Bautismo. El Bautismo de Jesús tiene un hondo significado que hay que descubrir y que marcará un antes y un después en su vida. Es a partir del Bautismo cuando comienza su vida pública. Su Bautismo no será como el nuestro en cuanto a la liberación del pecado puesto que Él no lo tenía. Significará la venida del Espíritu Santo para reconocer su identidad y su misión. En su Bautismo se da una nueva epifanía, una manifestación de Dios para proclamar que Él es su hijo amado, su predilecto, el que quita el pecado del mundo. Desde ese momento se cumplirá toda la Escritura, comenzará la Buena Noticia refrendada en el Nuevo Testamento. Si la Palabra se hizo carne y vino a habitar entre nosotros con su nacimiento, ahora con su Bautismo, esta Palabra se hace vida para anunciar y proclamar la Buena Noticia ya anunciada por los profetas en el AT, ese Evangelio al que también nosotros estamos llamados a proclamar con nuestra vida y nuestra palabra a través de nuestro propio Bautismo.
El Bautismo será desde ese momento un nuevo nacimiento, «nacer del agua y del Espíritu» a una nueva vida que será encarnada y proclamada por el mismo Jesús. En el Bautismo de Jesús se une el cielo y la tierra y se nos otorga una nueva dignidad: ser hijos de un mismo Padre, ser nada más y nada menos que hijos de Dios. Esta es la mayor dignidad que pueda tenerse sobre la tierra. Venimos de Dios y a Él vamos. En Él vivimos, nos movemos y existimos, Él será nuestra razón de ser y nuestros padres simples mediadores y transmisores de la vida física. El nos da una Paternidad espiritual y eterna. También desde ese momento los cielos se abren para cada uno de nosotros.
Es el primer y gran sacramento que fundamenta todos los demás. La Confirmación será el Sí consciente a ese Bautismo ya recibido y que nos llevará a renovar esas promesas y ese credo para recibir de forma consciente ese fuego del Espíritu. Pero en el Bautismo ya estamos marcados con el sello de Dios para ser sacerdotes, profetas y reyes. Pero para que todo esto tenga una eficacia en nuestra vida hay que convertirse y nacer de nuevo del agua y del Espíritu como Jesús dirá a Nicodemo.
Pidamos al Señor que agigante nuestra fe para comprender todo ésto, que nos de ese don de la fe que mueve montañas, no una fe anestesiada en simple creencia filosófica, sino una fe viva que comprenda que con el Bautismo nacemos a una nueva vida que toma nuestra vida física pero que nos proyecta a la eternidad.
Feliz semana y un abrazo, Paco

Lectura del santo evangelio según san Mateo 3, 13-17

En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

Palabra del Señor