Buenas,
en este domingo la liturgia nos invita a no tener miedo. Jesús en el Evangelio nos lo deja claro: «No tengáis miedo de los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma». Con esta frase, nos vienen a la memoria todos los mártires por la fe, todos los que de alguna manera han entregado su vida y han sido asesinados por ser valientes, por no temer la denuncia de la injusticia frente a los poderosos a sabiendas de lo que podría implicar para sus propias vidas. Hoy hay una Iglesia perseguida que no podemos olvidar en muchos países donde sigue habiendo cristianos, gente sencilla, frailes, curas y Obispos que se la juegan todos los días.
El Papa Francisco en su mensaje a los jóvenes en la última JMJ en Cracovia lo dejaba claro: «No sean cristianos de sofá, salgan a las periferias, griten a los cuatro vientos que son cristianos, den testimonio con la propia vida…» Hoy hay demasiado silencio y miedo a proclamar la Verdad porque no está de moda, porque se opone a ciertas tendencias de la opinión pública o por miedo a ser tachados de anticuados e insultados.
El Señor lo deja claro no hay nada oculto que no llegue a conocerse, a saberse. Lo que hay que temer es a lo que mata el alma, a la desidia, el acomodo, la búsqueda de la seguridad, de no ser molestados. Hay que temer a la pasividad, a la instalación. A lo que hay que temer es a perder la pasión por la entrega y el servicio por el Reino de Dios, a perder el verdadero amor, a ser egoístas y autosuficientes, a no sentir la necesidad de Dios, a eso es a lo que hay que temer.
Pero el Señor lo deja claro, no tengáis miedo, sed valientes, yo estoy con vosotros.
Feliz semana y un abrazo, Paco

