Buenas,
Las parábolas del Reino ayudan a nuestras “entendederas” si realmente queremos ver y oír. Otra cosa es que miremos para otro lado no queriéndonos enterar o no queriendo profundizar. Pero las parábolas llegan siempre a lo mejor de nosotros, van dirigidas a nuestro corazón pero eso sí, requieren de la fe.
Para la reflexión de la liturgia de este domingo nos puede ayudar esa dinámica que seguramente alguna vez habrás hecho de plantearte qué es lo que te llevarías a una isla desierta si tuvieras que escoger entre un número muy limitado de cosas. ¿A qué cosas doy realmente valor en mi vida? ¿Qué es para mí lo verdaderamente importante? ¿Qué es lo que estoy dispuesto a vender con el fin de adquirir ese bien tan ansiado? ¿cuál es mi verdadera opción fundamental?
Descubrimos entonces que estamos apegados a demasiadas cosas que nos impiden crecer, que nos impiden liberarnos de verdad, que no nos dejan ser lo que estamos llamados a ser. Y es una pena porque esta lotería no es la de la suerte, sino la de la gran decisión. Fijémonos entonces en los que son verdaderamente felices porque supieron elegir y ya no lo dejan por nada del mundo.
Feliz semana y un abrazo, Paco

