Buenas,
El Evangelio de este segundo domingo de Cuaresma nos presenta el episodio del monte Tabor. El Tabor es símbolo del anticipo de la Resurrección, de la inmensa luz que nos espera, de la divinidad de Jesus, de los momentos de plenitud donde todo es paz y felicidad, de esos momentos que no cambiaríamos por nada. Pero también es un lugar para tomar fuerzas porque Jesus nos invita a seguir caminando, a bajar del monte para afrontar la lucha de cada día y las dificultades que esta nos pueda deparar pero sabiendo que tras la oscuridad viene la luz que Jesus nos ha presentado.
Tabor también es traer a la memoria episodios de nuestra vida con la cercanía de Jesus. Mirar la historia de Dios con su pueblo y de Dios conmigo. ¿Qué novedades descubro en esa presencia cercana del Señor en mi vida, en esos momentos cerca de Cristo? También es un símbolo de la transfiguración a la que estamos llamados cada uno cuando hay conversión, presencia del Espíritu en nosotros, cuando hay sobre todo escucha de su Palabra siempre viva y transformadora. El mensaje de Dios Padre es claro en su escogido: !escucharle¡
También nosotros somos hijos escogidos y amados por el Señor. Meditemos este domingo sobre el amor inmenso que el Señor nos tiene a cada uno, sobre la llamada que nos hace a seguirle,a escucharle y a sentir su cercanía en nuestra vida y su invitación a ser transfigurados por El.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

