Buenas,
llegamos a los momentos cumbre en esta semana grande y santa. Comenzamos ese triduo pascual que es base nuclear de nuestra fe y por el que todo llega a su cumplimiento por parte de Jesús. Hoy celebramos el día del amor fraterno donde Jesús instituye la Eucaristía, el sacerdocio y donde nos da la gran lección del amor hecho servicio en el lavatorio de los pies.
Servicio y entrega a los demás, proclamación de la Palabra y misión evangelizadora y alimento de su Cuerpo y su Sangre cuando Jesús nos pide tomar en memoria suya el pan partido y entregado de su cuerpo y el vino de su sangre derramada.
Si, hoy nos da la gran lección de lavar los pies a los demás como El lo hizo recordando esa frase de San Ignacio de l que no vive para servir, no sirve para vivir. Ese es el sentido y la dirección: en todo amar y servir. Y cuántas veces nuestro egoísmo, soberbia y orgullo se alejan del mandato de Jesús.
En la Eucaristía tenemos el gran Sacramento culpen de la vida cristiana. En ella nuestro alimento para tomar fuerza, recibir a Jesús en nuestro corazón y escuchar su Palabra para responder con nuestra vida a lo que espera de cada uno de nosotros y descubrir su plan en nuestra vida.
La institución del sacerdocio es entrega a semejanza de Cristo para dar toda la vida e iluminar los corazones con la proclamación del mensaje evangélico. Pidamos por todos los sacerdotes que tanta falta hacen. También nosotros participamos de ese sacerdocio común para proclamar en el ambiente en el que estemos esa alegría del Evangelio que lleva la esperanza y el consuelo a tantas personas, en especial las que sufren.
Vivamos estos días en oración y profundidad para que hagan mella en nuestra vida.
Un abrazo, Paco

