Buenas,
hemos llegado al día grande, este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Hemos pasado por el sufrimiento, la oscuridad y el desierto. El mal ha sido vencido y la muerte también. Podemos decir que somos inmortales y que la muerte no tiene la última palabra. La luz que todo lo ilumina nos ha indicado el camino: la confianza, la esperanza, el convencimiento real de que nunca estamos solos, de que somos amados por un amor que todo lo trasciende y se hace inmortal también y eso nos lleva a confiar plenamente y no rendirnos ante las dificultades. Ya sabemos que así es el camino pero que el final merece la pena. Todo merece la pena, nada es en balde. Ahora podemos vivir y soñar de verdad. Todo es real, los pies están en el suelo y el corazón y la mirada en el cielo. Todo es posible para Dios. Ahora todo comienza de nuevo. Ya nada ni nadie puede alejarnos de Él porque sin Él la vida es poca cosa.
Feliz Pascua, Paco

