Buenas,
pueden chocar de inicio las Palabras de Jesús de “no he venido a traer paz, sino división” o la de he
venido a traer fuego sobre la tierra” que se proclaman en el Evangelio de este domingo. El fuego del que Jesús habla no es otro que el del amor y la verdad, el de la pasión por la venida de su Reino y su seguimiento y eso desgraciadamente supone muchas veces ir contracorriente, enfrentarse a situaciones en la que hay que ser auténticos y defender siempre la Verdad y eso puede llevar al enfrentamiento. El mal necesita extirparse de nuestro mundo y eso puede suponer una lucha sin cuartel frente a los intereses y las conveniencias, frente al poder y las falsas seguridades.
La Paz de la que habla Jesús supone luchar por la justicia, remover situaciones estructurales injustas, salir de la zona de confort para ser guiados por un amor de misericordia que debería transformar nuestras mentes y llevarnos mucho más a la acción. Ese es el fuego del que habla Jesús.
Porque tanto en la sociedad como en nuestro interior, hay que luchar frente a la tendencia contraria. La vida de Jesús nunca fue cómoda ni tranquila, generó muchas incomprensiones y rechazos a su alrededor y fue perseguido por hacer el bien y decir las cosas claras y sin tapujos. El debe ser siempre nuestro referente para saber lo alejados que estamos la mayoría de las veces los cristianos de la vida a la que estamos llamados.
Ayúdanos Señor a ser como tú: valientes, auténticos, coherentes en obras y palabras y buscadores constantes de la verdadera paz con el fuego de tu Amor.
Feliz semana y un abrazo, Paco

