¡Sí, soy cristiano! Carta Confirmación de José Miguel Jiménez Díaz

¡Sí, soy cristiano! Carta Confirmación de José Miguel Jiménez Díaz

Hoy me pregunto si mi respuesta a Dios sería la misma sin un grupo de personas al que tenemos mucho que agradecer. Esto no habría sido de igual manera sin ellos: nuestros catequistas: son ellos quienes nos han hecho ver a Dios en nuestro día a día. Nuestros compañeros: porque con vosotros hemos comprendido el verdadero sentido de la palabra comunidad. A  nuestros padres: por habernos iniciado en el camino de la fe. Y por último e imprescindible, a Dios: por elegirnos a todos y cada uno de nosotros y darnos el mejor de los regalos: la vida.

Hace unos años, cuando mi hermano se confirmó, fue la carta que leyeron en la ceremonia lo que más me marcó de aquella tarde. Podría resumir el testimonio de aquel chico en decir alto y claro lo siguiente: “Sí, soy cristiano”. Me quiero confirmar por muchos motivos, los cuáles se han ido apareciendo conforme más se acercaba el día de nuestra confirmación. De todos ellos, destacaré tres:

El primero: han sido muchos años de idas y venidas, de buscarte y no encontrarte, de querer sentirte y no poder, de plantearme todo lo que me podía plantear. Me preguntaba que porqué me pasaban ciertas cosas que me hacían sufrir, que porqué no estabas cuando te necesitaba, que porqué permitías que pasaran tragedias en el mundo. En definitiva, han sido muchos años de dudas. Hoy estoy aquí porque esas dudas han desaparecido. Ya sé que todo lo que me ha pasado es porque sabes que es lo mejor para mí, ya sé que cuando te necesito es cuando más estás, y que cuando ocurren tragedias, te haces ver a través de pequeños detalles y personas que nos brindan esperanza. Por eso, porque ya se todo eso, hoy quiero decirte sí. Hoy te entrego mi vida, la pongo en tus manos. Ya no hay lugar para las dudas, ya no te voy a abandonar, y sé que tú tampoco, que vas a estar siempre ahí.

El segundo: todos nos hemos dado cuenta de que somos seres llamados. Llamados por ti. Por eso respondo a tu llamada con un sí. Sí, porque quiero encontrar mi vocación, o mejor dicho, quiero que me la muestres. Quiero ir viéndola poco a poco, como quien abre un regalo y poco a poco va vislumbrando lo que es, hasta que ese regalo queda al descubierto y ya está listo para ser disfrutado. Quiero ir aprendiéndola y desarrollándola paso a paso, sin saltarme nada, para disfrutar cada momento contigo, yendo de la mano, como cuándo un padre enseña a su hijo a andar, poco a poco, sin soltarlo, o como cuando aprendemos a montar en bicicleta, al lado de quien nos enseña, hasta que, de repente, despegamos y podemos ir ya solos, pero teniendo siempre presente a quien nos enseñó.

Mi tercer y último motivo no tiene nada que ver conmigo ni con vosotros. Tiene que ver con el tiempo en el que vivimos. Vivimos en un mundo y en un tiempo en el que mucha gente muere diariamente: guerras, atentados, enfermedades… pero lo que más me choca es que aún hoy, personas mueren por profesar su fe de forma libre. Hoy nos confirmamos y es un día feliz, sin embargo, ahora mismo, en Oriente Medio por ejemplo, muchos cristianos se están jugando la vida por celebrar una simple eucaristía en comunidad. Esas personas dicen diariamente en un ambiente hostil: sí, somos cristianos. Y eso quiero hacer yo, decir alto y claro que sí, sin miedo.

Mi padre una vez me dijo que dicen que el cristianismo es la religión del amor, el islam es la religión de la fe y el judaísmo es la religión de la esperanza. Muchas personas no tienen fe, y otras muchas no tienen esperanza, o la han perdido. Pero todos, absolutamente todos, seamos creyentes o no, podemos dar amor.

El cristianismo es la religión del amor, y amor es lo que hace falta hoy en día: amor fraternal, amor de amistad, amor de pareja, amor a los más necesitados, amor incondicional, amor fiel, amor a la vida, amor ciego, sin peros. Da igual que tipo de amor, pero amor. Y eso está en nuestras manos, y es nuestro deber. Por eso hoy estoy aquí, para decir: “Sí, estoy dispuesto. Sí, soy cristiano”. (José Miguel Jiménez Díaz)