A Dios lo encontramos en las cosas mas simples: carta de Confirmación de Victoria Roldan

A Dios lo encontramos en las cosas mas simples: carta de Confirmación de Victoria Roldan

 

Un día llegaron a contarme qué eran los grupos, cómo funcionaban y nos ofrecieron apuntarnos y desde que dije ese sí aquí sigo, ahora escribiendo una carta que tiene todo el valor que podía tener después de llevar 5 años experimentando dentro de mí sensaciones, emociones y baches en mi vida.
Y bueno… de mis catequistas qué decir… para mi Dios está en cada una de ellas, Dios está en la forma de ayudarme que han tenido tal y como si estuviese hablando con Él, han sido las que me ha abierto todas y cada una de las puertas para conocer a Dios, para sentirme como ahora me siento, amiga de El y cristiana.
Grupos me ha enseñado a ser de verdad, a ser yo, a no rendirme nunca, a acercarme a Dios.
Me ha enseñado a ver que Dios te pone trabas y más trabas en el laberinto de la vida, pero que cada traba, dificultad o mala experiencia que se presenta es para superarte a tí mismo, para creer en ti, para saber que puedes con eso y con todo lo que venga detrás. Me ha enseñado a creer en Él de forma incondicional, porque gracias a personas como las que forman grupos cordare, Dios ha sabido darme las ganas que nadie me podía dar, porque a día de hoy puedo decir que siento a Dios, aquí, conmigo y que no me hace falta nadie que me recuerde que Dios existe, porque en los momentos peores es cuando lo tengo mas claro, tengo claro que está conmigo.
Me he dado cuenta de que estoy dispuesta a confirmarme, y cuando digo dispuesta no es cualquier cosa, dispuesta a decirle sí porque el retiro ha sido como la gota que colmó el vaso, esa gota, ese último empujón hacia el, hacia este día de hoy, hacia ese encuentro, el gran encuentro.
Y en este día de la Confirmación , yo más nerviosa que nunca cogeré mi vela, respiraré hondo y diré que sí creo, que sí siento la necesidad de encontrarme cada semana con El y que sí quiero que el sea la pieza central del puzzle que forma mi vida. Diré que sí a todas las dudas que han ido rondando en mi cabeza durante estos 5 años y diré que soy feliz, por poner en mi vida a gente espectacular, esa es la palabra.
Os tengo que confesar una cosa, yo no sé vosotros, pero para mí esto no puede acabar así, este no puede ser el último retiro, ni la última parada del camino, eso sería como decir un sí de mentira, yo necesito que mi formación continúe.
Unos os confirmareis y diréis adiós a todo esto y otros sin embargo optaréis por llevar todo a la práctica, todo lo que habéis sentido cada viernes, cada fin de semana, todo lo que habéis sentido en cada abrazo de tu mejor amigo o incluso de aquel que no lo es tanto. Sin embargo, yo siento que Dios tal vez me llama a optar por el camino más difícil, por seguir abriendo puertas a todas las personas que vienen detrás. A hacer sentir lo que en su momento me hicieron sentir a mí. Y creo que no sería justo acabar mi carta sin nombraros, sin mencionaros a cada uno de vosotros, a cada uno de los catequistas, porque sin ellos esto no hubiese sido posible, por dedicarnos sus viernes, sus tardes, parte de su vida y por dejarnos entrar en su corazón pisando fuerte y dejando huella. Y a cada uno de vosotros, por vuestra sonrisa, por el abrazo incondicional, por la mano tendida sesión de catequesis tras sesión, por darme pañuelos cuando lloraba, por esa empatía, por sentirnos grupo, por llorar y reírnos juntos a la vez, por ser todos uno, por ser todos Dios.
En días terriblemente malos había buscado desesperadamente a Dios, rezaba, y esperaba oír una voz mística, una señal obvia, un sentimiento que no existe. Estaba buscando mal. Durante mi confesión me he dado cuenta de que Dios es tan complejo que sólo lo podemos encontrar en las cosas más simples: en el inesperado beso de un amigo, simple, pero que te da una energía que creías perdida; en la sonrisa de un abuelo feliz por haber compartido una comida con sus hijos o sus nietos; en la bronca que una recibe de sus padres, cuando estos se dejan la piel por hacerte feliz; en la desinteresada sonrisa de quien te deja probar un poquito de su alegría aún cuando es lunes por la mañana… Dios está ahí, siempre, aunque no puedas verlo, aunque no puedas escuchar su voz.
Y sí por eso y por mucho más, quiero CONFIRMARME
Victoria Roldán