Esta carta es el fruto de nuestras reflexiones en el retiro de preparación a la Confirmación, de las mías y las de Adriana, Rocío y José Enrique, pero sobre todo es fruto de la gracia y el don que el Señor ha puesto en nuestras vidas, en las de todos los que nos vamos a confirmar, a través de nuestros catequistas a lo largo de estos tres años de preparación.
Es muy difícil comenzar a escribir una carta que va a tener tanta trascendencia en mi vida y que seguramente será un punto y aparte en ella y me marque tanto todo lo hecho, hasta el día de hoy en que voy a decir SÍ, sí quiero formar parte del proyecto que Dios me tiene preparado. Sé con certeza que todos tenemos un proyecto que Dios nos guarda para nosotros, solo para nosotros, sí para mí y para ti. Sólo hay que estar atenta y descubrir cuál es el de cada uno.
Mi vida está llena de luces y sombras, de cosas agradables y bonitas, pero también de todo lo contrario. Ha habido cosas en mi vida que me han hecho desconfiar o dejar de lado a Dios y me he enfadado con Él, pero siempre me ha demostrado que todo lo que ha pasado tenía su porqué, aunque yo al principio no lo viese. Lo más fácil es no luchar, no pensar, dejarse llevar por el resto de las personas. Pero ¿es lo más fácil lo mejor? Hay una frase que sigo siempre al pie de la letra, “Quien no arriesga, no gana” y verdaderamente es así.
Si repaso mi vida me voy dando cuenta de que Dios me llama a luchar, a ser fuerte, me llama a los demás. Desde muy pequeña me han ido ocurriendo cosas que han hecho de mí lo que soy, para mí son señales ahora que en su momento no supe ver. He tenido la suerte de nacer en una familia cristiana, que ya desde pequeña me han inculcado quién es Dios y quienes somos los creyentes. Estar en un colegio religioso también me ha influido porque me ha acercado aún más a ese conocimiento. He tenido personas que sé que Dios ha puesto en mi camino para ayudarme a ser lo que soy. Me sentía bien ayudando a los demás, me reconfortaba y sentía un profundo dolor en el pecho al ver el dolor ajeno. Sin embargo, me paro a analizar y me doy cuenta de muchas cosas…saber que Dios existe porque aunque no sé cómo ni cuándo, me di cuenta de que había pasado de ser algo que me habían inculcado, a ser mi verdad, a sentirlo en mí dándome cuenta de que podía contestar algo que siempre había sabido que es, pero que no le conocía.
Ahora me preguntan quién es Dios y sí se contestar, que Él es quien da sentido a mi vida porque sé que después de todo hay algo más. Él es la persona que yo necesito cuando me siento realmente sola. Él es quien me ayuda a elegir y no me va a dejar y me muestra el camino. Ahora sé que Dios fue quien puso esas montañas en mi camino, pero que también fue Él quien me dio el coche para subirlas. Pero fue en el retiro de 1º Bach cuando lo encontré. Sé que soy muy pesada, pero esa película basada en su vida me llamó de verdad. Yo lo buscaba y Monseñor Romero me lo enseñó. Me di cuenta de que el Señor me llamaba a defender las injusticias, me llamaba a los demás. Tengo mucho miedo al futuro porque aunque lo sé, no sé cómo voy a afrontar lo que Él quiere para mí.
Me encantaría poder vivir muchísimos años para devolver a aquellas personas que me han hecho tanto. Quiero poder realizar mis sueños y realizarme como persona trabajando desde lo que sinceramente quiero y que es poder ayudar, dar consejo o apoyo y alegrías desde mi trabajo. Lo que me hace ver el gran sentido de mi vida es la posibilidad de saber que existe alguien que necesita de mí y eso me hace fuerte y me anima a vivir.
Estos tres años, mi grupo y nuestros catequistas me han estado guiando. Mi vida va a ser útil para salvar otras vidas, para llegar a muchas personas y para que se haga un mundo mejor, donde la gente no se haga daño y se condena ese hecho. Una nueva temporada se me abrirá tras la confirmación, y en los últimos capítulos de esta, me toca pensar en que si no empiezo la siguiente, dejaría con la intriga a todas las personas que me quieren y no realizaría lo que el Señor espera de mí.
Sé que he encontrado parte de mi llamada, algo que me dice que Dios está conmigo porque lo siento, por eso me quiero confirmar, porque quiero más y quiero que Él esté conmigo toda mi vida. Quiero comprometerme a Él, porque me he dado cuenta de que si no me comprometo, la que más pierde soy yo.
Teresa Hidalgo Velasco, Rocío Fuentes, Adriana Cervantes y José Enrique Ortega

