Buenas,
este domingo el Señor nos hace a cada uno la gran pregunta, ¿Quién dices tu que soy yo?¿Quién soy para ti? Y aquí no valen las respuestas aprendidas, teóricas, de panfleto, ni siquiera las teológicamente correctas si esto no va acompañado de vida. La respuesta que demos cada uno a esta gran pregunta debe ir acorde a nuestra vida para que sea auténtica, es decir debemos responder no solamente por lo que sintamos, sino por lo que hagamos. Decir lo que Jesús significa para mí es responder desde mi día a día, mis acciones y mis palabras.
Ha llegado la hora de dejar los falsos respetos, los miedos a manifestar lo que vivimos y sentimos, el dejar a Jesús en el rincón de nuestra intimidad, en la mera esfera de lo privado. Ha llegado la hora de decir sin complejos, lo que creemos, sentimos y vivimos a pesar de lo lejos que podamos estar de lo que se pueda esperar de nosotros.
Dejémonos transformar por aquel que sabemos que nos ama incondicionalmente y que da respuesta a nuestra sed. Dejémonos habitar por el que todo lo puede, para quien nada es imposible. Él hará obras y maravillas en cada uno de nosotros. Pero seamos valientes, hagamos una apuesta decidida, sin medias tintas, sin mediocridades. Demos ya ese paso que tanto tiempo nos hemos prometido y no damos.
Un domingo para detenernos a ver cómo se refleja la fe en mi vida, el amor que siento por Jesús. Un domingo para ver las transformaciones que va haciendo y los milagros que paso por alto en mi día a día. «Para los hombres es imposible, pero todo es posible para Dios…»
Feliz semana y un abrazo, Paco

