UN LIKE A LA VIDA: lema del curso 20-21

UN LIKE A LA VIDA: lema del curso 20-21

UN LIKE A LA VIDA

El original y significativo lema un like a la vida ha sido el elegido para impulsar la educación en valores, durante el curso 2020-2021, en los colegios de Escolapias. Al tratarse de una expresión que deja sensación de ánimo, de alegría, de optimismo, de aceptación, de ilusión…el lema puede ser válido para tratar muchos aprendizajes, si bien se va a centrar en tres importantísimos valores para apostar por la vida con este like. Estos son el amor, la paciencia y la justicia, los cuales, además de ser siempre fundamentales, están siendo y han de ser cruciales en el vigente tiempo de pandemia y crisis que tenemos que superar:

“Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo: tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;…” Eclesiastés 3,1 .

Como bien interpretamos en esta cita, en la vida hay momentos mejores y peores, e incluso podemos asistir a profundos cambios, pero no por ello hay que esquivar ni lamentar nuestras vivencias, sino dar un like a la vida para que siempre afrontemos las experiencias negativas, descubriendo el mensaje positivo que nos aportan.

…”No recordéis las cosas anteriores ni consideréis las cosas del pasado. He aquí, hago algo nuevo, ahora acontece; ¿no lo percibís? Aun en los desiertos haré camino y ríos en el yermo…” Isaías 43, 19…”

En este sentido, los colegios de escolapias, puesto que somos escuelas pías y la situación social lo requiere, vamos a acoger desde el amor, vamos a ser lugares de confianza y acompañamiento para los alumnos y para las familias. En nuestras comunidades educativas, vamos a encontrar a personas que han sufrido la enfermedad de cerca, o que están pasando un duelo, o que están viviendo una situación angustiosa por la crisis… Tratemos de conseguir su like a la vida, que sientan el amor de Dios.

“…No os dejaré solos, mi Espíritu está con vosotros…” Jn 14,16.

Con la atención, el cariño, el ánimo, el calor…que demos cada día a nuestros niños y jóvenes, en ningún momento van a sentirse solos en su colegio. Aunque ahora no pueden abrazarse físicamente, van a sentir el abrazo de su comunidad (compañeros, religiosas, tutores, profesores, monitores, sacerdote…) que les reconforta y les supone un continuo soplo de aire que empuja hacia delante. Por esta razón, es importantísimo que ese amor de entrega y de servicio que el Señor nos enseña se respire entre nosotros. Debemos reconocernos como comunidad cristiana en el amor y que nos identifiquen por el amor. Este lema nos obliga a una revisión, reinterpretación y profundización de una de esas hermosas citas que nunca nos cansaremos de leer o escuchar: Os doy este mandamiento nuevo: Que os améis los unos a los otros. Así como yo os amo, debéis también amaros los unos a los otros. Si os amáis los unos a los otros, todo el mundo conocerá que sois mis discípulos. Juan 13, 34-35.

En las peores semanas de la actual pandemia, se han multiplicado las acciones de empatía y solidaridad en nuestra sociedad. Hemos aplaudido diariamente, hemos sentido tristeza al enterarnos que muchos mayores nos han dejado y una enorme alegría cuando los pacientes se han ido curando…Muchas personas e instituciones han hecho donaciones y trabajos voluntarios por el bien común…Así hemos hecho nuevo el mandamiento de Jesús.

Tengamos claro que el amor ha de estar en nosotros siempre vivo para encarar la vida y vivirla felizmente con Dios y con los demás, sean cuales sean las situaciones que nos toque vivir.

También damos un like a la vida cuando somos capaces de ir superando problemas y obstáculos, cuando somos capaces de alcanzar logros que exigen un gran esfuerzo, perseverancia e incluso momentos de sufrimiento. Son esas vivencias en las que tiene que aflorar la paciencia, un valor indispensable para cada día, para cada momento.

Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. Romanos 12, 12.

Solo con paciencia podemos superar aquellos problemas graves que de repente se inmiscuyen en nuestra vida, cuando nos cae un peso encima. En estas ocasiones, reaccionamos con prontitud, con fuerza, con intensidad, pero en verdad, cuando experimentamos una realidad dura, la podemos llevar, la podemos transitar, la podemos superar, si sentimos esperanza en nuestro espíritu, fe y fuerza en nuestro interior conducidas por esa paciencia tenaz y fiel que tira de nosotros. La naturaleza que es sabia y un claro reflejo de la grandeza de Dios, nos revela, entre muchos ejemplos, cómo el junco jamás se rompe por mucho que sople el viento, simplemente se acompasa con el viento, se hace flexible. Las personas también tenemos que acompasarnos con las situaciones que nos toca vivir.

Igualmente, las grandes metas que conseguimos, aquellas que cambian significativamente nuestra vida, sin duda se han confeccionado con el hilo de la paciencia. Nuestros chavales pueden pensar en múltiples situaciones: cuando sus padres formaron su familia, cuando consiguieron una gran carrera o un importante puesto en su vida profesional, cuando ellos mismos intentan forjar un grupo de amigos con verdadera confianza, o hacer que en el grupo-clase funcione bien y acoja a todos los compañeros… Ellos mismos pueden apreciar que la paciencia es clave para conseguir el éxito. Si antes pensábamos en el junco, pensemos también el bambú que los siete primeros años de su vida los utiliza para echar sus raíces y después en poco tiempo, alcanza una gran altura. Recordemos al respecto importantes frases como la paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces (proverbio persa), o quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea (Benjamin Franklin).

Hacer crecer nuestra paciencia nos puede brindar un like a la vida, la cual por otra parte, valoramos y disfrutamos más si apreciamos justicia a nuestro alrededor y en todas las partes del mundo. Sin duda, para que haya justicia, el hombre tiene que realizar acciones justas, las cuales le permitirán una mejor vida. Así lo enseña el Señor:

Yo soy la puerta: el que por mí entra será salvo; entrará y saldrá, y encontrará pastos. El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Juan 10, 9-10.

Sin duda, San José de Calasanz y Madre Paula combatieron la injusticia actuando con justicia. En sus respectivas épocas, no había las mismas posibilidades de educación para todos y todas, pero sus grandes esfuerzos y acciones bondadosas hicieron justicia. Sus like a la vida posibilitaron que otras personas fueran más felices.

Por ello, no podemos de dejar nunca de seguir sus ejemplos. En nuestros colegios y en los diferentes contextos en los que nos movemos, vamos a encontrar personas desanimadas por algún infortunio, o que se sienten incapaces de conseguir las exigencias de la vida. En estos casos, ha de salir nuestra vocación cristiana y escolapia, y tratar de que no se sientan al margen. Hemos de evitar a toda costa que, en nuestras comunidades educativas, haya personas que por su falta de entusiasmo, por un mal momento, por alguna causa del pasado, se vayan marginando o, entre todos, inconscientemente las vayamos abandonando. En este sentido, ha sido, es y siempre será fundamental nuestra atención a los más necesitados: en las aulas (adaptaciones, refuerzos, lenguaje de signos…), en el acompañamiento a los alumnos, a las familias, a los profesionales…Igualmente este año deben resaltarse mucho las campañas y las misiones escolapias, con ellas hacemos justicia y educamos en la justicia. Hagamos descubrir a nuestros niños y jóvenes que, gracias a nuestras acciones justas y solidarias, conseguimos que otros den un like a la vida, y con ello estaremos transformando el mundo.

No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Gálatas 6,9.

Así pues, tratemos de impulsar ánimo e ilusión sintiendo y revitalizando estos hermosos valores propios de la identidad escolapia.

Demos UN LIKE A LA VIDA.