El domingo de la Palabra hecha carne 2º Navidad ciclo B

El domingo de la Palabra hecha carne 2º Navidad ciclo B

Al escuchar el Evangelio de hoy, puede presentarse un extraño sentimiento: no coincide demasiado nuestra experiencia con lo que allí leemos. Parece más frecuente entre nosotros la experiencia de que Dios es sobre todo SILENCIO. ¡Y cómo duele ese silencio! ¿Por qué calla Dios? ¿Por qué en medio de estos momentos oscuros no sentimos su presencia? Le dirigimos nuestras plegarias, muy justas, muy meditadas, desde nuestra necesidad más profunda y dolida… y no parece haber respuesta. Llegamos a sospechar si la oración no será «estar hablando con nosotros mismos».

Hay muchos gritos que piden justicia, clemencia o libertad, o simplemente el derecho a vivir. ¿No podría decir algo?

ESTO ES LO QUE PARECEN SENTIR EN EL CORAZÓN MUCHOS HOMBRES DE HOY, CREYENTES Y MÁS AÚN NO CREYENTES, que quizá perdieron su fe ante el terrible silencio de Dios. No nos llega la Palabra de Dios. Las cosas siguen como siempre, sobre todo para los más débiles. ¡Qué mudo permanece Dios, si es que existe!

LA PALABRA SE HIZO CARNE

Y la Biblia, en cambio, no se cansa de proclamar que Dios es PALABRA. Claro, que su Palabra no es apabullante, terrible, estruendosa… Pero es viva y eficaz. Así comienza el libro del Génesis: «Y dijo Dios». Un Dios que crea «hablando». Pero nos es difícil escucharla! Porque la palabra y la Palabra sólo se perciben bien en la escucha silenciosa y atenta. Y resulta que se nos ha olvidado el silencio y la contemplación. Tenemos demasiados ruidos en el corazón y en la cabeza, y alrededor. Leyendo el Evangelio de hoy, nos enteramos que desde que la Palabra se hizo carne, hombre… el HOMBRE ES LA VOZ DE DIOS. Que podemos y debemos buscar a Dios en la carne, en la fragilidad, en el ser humano.

Si el hombre siente dentro que su vida es muy superficial, que necesita otras cosas, que hay un vacío dentro, que a base de tener, poder, ser admirado y reconocido… no se siente feliz… Es Dios que le advierte.

+ Si tú mismo escuchas dentro una voz que te dice que tienes que crecer, que tienes que perdonar, compartir, servir, ser generoso, ayudar a alguien… TU CONCIENCIA QUE TE INVITA A SER MEJOR, A CRECER, A MADURAR… ES LA VOZ DE DIOS. Si la Palabra de Dios se hizo hombre en un establo,… Cada pobre que nace en las afueras de la sociedad, en la marginación: ahí está Dios reclamando nuestra atención. Si Jesús de Nazareth tuvo que huir de su tierra e Egipto para salvar su vida.. LA VOZ DE CADA EMIGRANTE necesitado es la voz de Dios.

Dios nos habla desde la profundidad del alma, desde el hambre de justicia, desde la Libertad. Habla en los momentos duros y difíciles, desde el mal superado, desde la belleza que estremece, desde el equilibrio y la serenidad y desde el corazón que se entrega..

Desde aquella noche de Navidad, somos hermanos del Dios Palabra que se encarnó entre nosotros. Aprendamos a escucharle y seamos su Voz y la de los que no tienen voz HOY.

(Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf)

Oración

Hoy Señor quiero ser Palabra viva, testimonio en tu nombre, pero no será mi Palabra sino la tuya Señor, no seré yo sino tú quien habla.

Hoy Señor, quiero ser como Juan, voz que clama y anuncia, discípulo valiente y coherente.

Hoy Señor, me gustaría ser voz de los que no tienen voz.

En este nuevo año que comienza quiero estar abierto a tu Palabra, acogerla, vivirla y experimentarla para que, como a María, pueda hacer grandes cosas en mí.

Así te lo pido, así sea