El domingo de la Transfiguración 2 Cuaresma ciclo C

El domingo de la Transfiguración 2 Cuaresma ciclo C

 

Buenas,
El Evangelio de este segundo domingo de Cuaresma nos presenta el episodio del monte Tabor. El Tabor es símbolo del anticipo de la Resurrección, de la inmensa luz que nos espera, de la divinidad de Jesus, de los momentos de plenitud donde todo es paz y felicidad, de esos momentos que no cambiaríamos por nada. Pero también es un lugar para tomar fuerzas porque Jesus nos invita a seguir caminando, a bajar del monte para afrontar la lucha de cada día y las dificultades que esta nos pueda deparar pero sabiendo que tras la oscuridad viene la luz que Jesus nos ha presentado.
Tabor también es traer a la memoria episodios de nuestra vida con la cercanía de Jesus. Mirar la historia de Dios con su pueblo y de Dios conmigo. ¿Qué novedades descubro en esa presencia cercana del Señor en mi vida, en esos momentos cerca de Cristo? También es un símbolo de la transfiguración a la que estamos llamados cada uno cuando hay conversión, presencia del Espíritu en nosotros, cuando hay sobre todo escucha de su Palabra siempre viva y transformadora. El mensaje de Dios Padre es claro en su escogido: !escucharle¡
También nosotros somos hijos escogidos y amados por el Señor. Meditemos este domingo sobre el amor inmenso que el Señor nos tiene a cada uno, sobre la llamada que nos hace a seguirle,a escucharle y a sentir su cercanía en nuestra vida y su invitación a ser transfigurados por El.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,28b-36):

En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas:
una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.