El domingo del perdón (domingo de Pasión) 5 Cuaresma ciclo C

El domingo del perdón (domingo de Pasión) 5 Cuaresma ciclo C

 

Buenas,
último domingo de Cuaresma y hoy se nos dibuja el perdón en la arena y en el gesto definitivo de Jesus que pone de manifiesto la inmensa misericordia de Dios. El pasado domingo era el Padre con entrañas de misericordia que espera el regreso del hijo y que nos reflejaba el inmenso corazón del Padre. Nadie podría imaginar que un Jesus que perdona, sana corazones y cuerpo, libera de cargas y ama a los que sufren y se compadece de todos dignificando al ser humano, sin condenar a nadie, pueda luego ser despreciado y condenado por muchos. Solo tiene explicación desde la miseria humana, desde el pecado de aquellos no dispuestos a ver comprometidos sus privilegios y estatus y que se venden al poder, el tener y el valer. El que salva y no condena es condenado por los que no quieren la salvación del amor y la humildad.
Jesus da su vida para librarnos de aquello que nos esclaviza y deshumaniza y lo hace por amor, el mismo amor que tuvo con la mujer adúltera quien no condena pero a quien le pide que no peque ni se esclavice más. Aquí está su infinita misericordia que rehabilita, que nos da mil y una oportunidades a todos. El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres, dice el salmo de hoy.
«El que esté libre de pecado que tire la primera piedra» y dice el Evangelio que todos, empezando por los más viejos se fueron marchando. Juzgamos de manera injusta, criticamos y tiramos piedras, condenamos conductas y actitudes y nos seguimos llamando cristianos. Aprendamos de la inmensa misericordia de Jesus, de su infinito amor, de su perdón y sanacion. Así también nosotros podremos romper cadenas y llevar consuelo. Luchemos contra el pecado pero nunca contra el pecador. Nos acercamos a la Semana de pasión y al triduo Pascual. Ojalá culmine con una inmensa primavera de color y alegría porque la vida de Jesus se haga Nuevea en nosotros resucitando con El.
Feliz semana y un abrazo, Paco

Lectura del santo evangelio según san Juan (8,1-11):

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
– «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
– «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
– «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
– «Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
– «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

Palabra del Señor