EPIFANÍA DEL SEÑOR ciclo A

EPIFANÍA DEL SEÑOR ciclo A

 

“!La gloria del Señor amanece sobre ti¡”

Buenas,
Epifanía es manifestación de Dios a todos los pueblos y naciones representados en esos magos que le buscan siguiendo la estrella. Ellos simbolizan esa búsqueda y ese peregrinar de los hombres de todas las naciones que buscan a Dios. La estrella es esa señal que nos lleva a la luz verdadera frente a tantas oscuridades en las que vivimos y que no nos satisfacen. Necesitamos esa luz, pero para ello hay que salir con valentía siguiendo la estrella a esos caminos inhóspitos, a esos desiertos difíciles de pasar y así poder llegar a descubrirlo.
Necesitamos estrellas que orienten nuestra vida, que guíen nuestros pasos por el buen camino para poder encontrarnos con Él y adorarle. En esta fiesta de reyes, Jesús es el mejor regalo que podemos recibir. El nos espera para encontrarse con nosotros y ofrecerse a cada uno como regalo, de forma gratuita y desde el amor más grande que podemos encontrar. Para ello hay que salir de nuestra tierra, salir de nosotros mismos, de nuestras seguridades, para ponernos en búsqueda como los magos y llevarle al Señor el regalo de lo que somos, de lo que nos ha dado, de todo lo recibido y arriesgarnos por los caminos de la vida sin perder de vista la estrella y con plena confianza de lo que nos encontraremos.
Meditemos en cómo nos quiere Dios en esta fiesta de la Epifanía. Veamos en cada regalo que recibamos cómo nos quiere Dios a través de nuestros seres queridos y vivamos y entendamos que nosotros también podemos ser regalo para otros dando y entregándonos a ellos, sirviendo y compartiendo, visitando y animando, acogiendo y sonriendo y amando, amando mucho.
Feliz fiesta de la Epifanía de Señor !!.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.