El domingo del rechazo a la Verdad de mi vida 27º TO ciclo A

El domingo del rechazo a la Verdad de mi vida 27º TO ciclo A

“La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”

Buenas,

este domingo la liturgia nos presenta una viña que se nos ofrece para que demos fruto en ella pero que nosotros despreciamos y malgastamos. Una viña que nos apropiamos sin confiar en el Bien del que nos la donó para trabajarla. Nos podemos hacer los sordos de las voces que denuncian (los criados, los profetas), de las voces que nos recuerdan las necesidades que no atendemos de este mundo, las voces de los que sufren. Y desaprovechamos de esa manera las oportunidades que el Señor nos da y nos ofrece.
Si no ponemos por obra lo encomendado y lo vivido, entonces nos alejamos del dueño de la viña, del verdadero dueño de mi vida, de mi Señor, haciéndome esclavo de mis carencias, defectos y debilidades o de otros cantos de sirena que me desvían del camino malgastando mis energías inútilmente. El Señor nos ha dado unos dones para desarrollarlos y que den fruto, ha sembrádo en nosotros unas semillas para que crezcan, nos ha soñado en definitiva como instrumentos del amor, como hacedores de su hacienda, como trabajadores en su viña.
Por ello, es fundamental saber lo que el Señor quiere que haga con mi vida. Es fundamental conocer bien el proyecto que me ofrece y su voluntad en mi vida. Que no deseche con mis actos la verdadera piedra angular, que no haga morir en mí el verdadero amor que me salva y me sana, salva y sana a otros a través mía.
Feliz semana y un abrazo, Paco

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 33-43

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.

Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.

Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».

Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».

Y Jesús les dice:
«No habéis leído nunca en la Escritura:

“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”

Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

Palabra del Señor