“Estos son mi madre y mis hermanos”
Buenas,
este domingo la liturgia nos pone sobre la mesa la división que se da en el corazón del hombre cuando falta Dios. Basta observar la realidad de los hechos y actitudes que muchas veces rigen en los seres humanos y como no en nosotros mismos cuando el egoísmo, el orgullo, la soberbia, la envidia, el individualismo, la autosuficiencia, la pereza, la indiferencia ..o sencillamente la falta de un verdadero amor van calando en nosotros y nos alejan de lo mejor de nosotros mismos, de nuestro ser profundo y de la realidad de un Dios que habita en nuestro interior. Desde la fe sabemos que solamente en El vivimos con plenitud, que solamente el Espíritu de Dios nos da la fuerza para desarrollar los dones recibidos y dar fruto. Que solamente de El podemos aprender el verdadero Amor. Que en El está nuestra fuerza y nuestra Salvación. Que solamente El amplía nuestra visión del mundo para ver más allá, en lo profundo y en la distancia.
Otro mensaje que se nos transmite este domingo es la voluntad de Jesus de que seamos cada uno de nosotros su familia, su madre y sus hermanos. El Señor amplia nuestra visión de familia para hacernos ver que todo el que cumple la voluntad del Padre es su familia, se encuentra unido a El. Cristo se hace hermano nuestro en virtud de su humanidad proponiéndonos seguirle para hacernos como El y parecernos a El.
Ojalá nuestra vida esté siempre unida a El, ojalá no nos separemos nunca de El porque el mal siempre asecha y se presenta de formas atractivas y sugerentes para ir haciendo en nosotros un trabajo a goteo de separación y división.
Miremos siempre a lo profundo y lo que no se ve.
Feliz semana y un abrazo, Paco
|
dom, 9 jun, 8:17 (hace 2 días)
|
![]() ![]() ![]() |
||
|
||||
“Estos son mi madre y mis hermanos”
Buenas,
este domingo la liturgia nos pone sobre la mesa la división que se da en el corazón del hombre cuando falta Dios. Basta observar la realidad de los hechos y actitudes que muchas veces rigen en los seres humanos y como no en nosotros mismos cuando el egoísmo, el orgullo, la soberbia, la envidia, el individualismo, la autosuficiencia, la pereza, la indiferencia ..o sencillamente la falta de un verdadero amor van calando en nosotros y nos alejan de lo mejor de nosotros mismos, de nuestro ser profundo y de la realidad de un Dios que habita en nuestro interior. Desde la fe sabemos que solamente en El vivimos con plenitud, que solamente el Espíritu de Dios nos da la fuerza para desarrollar los dones recibidos y dar fruto. Que solamente de El podemos aprender el verdadero Amor. Que en El está nuestra fuerza y nuestra Salvación. Que solamente El amplía nuestra visión del mundo para ver más allá, en lo profundo y en la distancia.
Otro mensaje que se nos transmite este domingo es la voluntad de Jesus de que seamos cada uno de nosotros su familia, su madre y sus hermanos. El Señor amplia nuestra visión de familia para hacernos ver que todo el que cumple la voluntad del Padre es su familia, se encuentra unido a El. Cristo se hace hermano nuestro en virtud de su humanidad proponiéndonos seguirle para hacernos como El y parecernos a El.
Ojalá nuestra vida esté siempre unida a El, ojalá no nos separemos nunca de El porque el mal siempre asecha y se presenta de formas atractivas y sugerentes para ir haciendo en nosotros un trabajo a goteo de separación y división.
Miremos siempre a lo profundo y lo que no se ve.
Feliz semana y un abrazo, Paco
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 3, 20-35
En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí. Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:
«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios». Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:
«¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.
En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre». Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.
Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dice:«Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan».Él les pregunta:
«Quiénes son mi madre y mis hermanos?».Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».
Palabra del Señor


