este domingo la liturgia nos vuelve a traer la compasión de Jesús por las necesidades de los seres humanos. También se pone en evidencia el compartir generoso de lo poquito que tenemos y que queda multiplicado por la acción del Señor. Qué representan esos panes y esos peces?
Son nuestros dones que quedan multiplicados al compartirlos. Darnos y dar, por un lado el aportar a los demás lo mejor de nosotros mismos en ese darnos que se hacen entrega, servicio y disponibilidad y por otro lado el dar lo que tenemos material, saciar el hambre espiritual y humana y el hambre física. Todo un dar que supone vida en abundancia.
Jesús también con este gesto nos transmite el inmenso valor de la Eucaristía. En ella, hoy se sigue entregando a todos, haciéndose pan partido para todos y cada uno. En ese pan que transforma, en ese pan que nos da la vida, Jesús nos envía a ser pan que da vida para los demás.
Que acudamos a Jesús no solamente a saciar necesidades, sino por El mismo, sabiendo que se nos da por entero para ser también nosotros transmisores de Vida plena.
Feliz semana y un abrazo,
Paco
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 1-15
En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».
Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.
Palabra del Señor

