El domingo del pan de vida 20º T.O ciclo B

El domingo del pan de vida 20º T.O ciclo B

“ Yo soy el pan vivo”

Buenas,

la liturgia nos sigue insistiendo a través del discurso del pan de vida, del inmenso valor de la Eucaristía. Es el Sacramento culmen de la vida cristiana. Podemos preguntarnos el porqué de esa insistencia de Jesús. El Señor nos quiere transmitir su inmenso valor y la necesidad de esa comida espiritual que tenemos los seres humanos. La Eucaristía es Sacramento de unidad, de fraternidad, de comunión con El. Es símbolo de ese banquete eterno al que estamos llamados.
Hoy que tanta importancia le damos a una buena comida y bebida, que añoramos los buenos restaurantes o que nos afanamos en descubrir el mejor bocado o la mejor dieta para el cuerpo. Hoy que hacemos encuentros e invitaciones en torno a una buena mesa y saboreamos ciertos manjares en compañía de otros, nos olvidamos de cuál es el verdadero manjar y lo peor es que nos pueda faltar esa hambre, esa necesidad de la verdadera comida.
La Eucaristía nos une a El, nos llena de El. Por ella escuchamos su Palabra y lo recibimos en la comunión y esa comunión y esa Palabra nos llenan de fuerza y nos dan la verdadera Vida para poder dar la Vida a otros en nuestras palabras y nuestras obras.
“Despierta, Señor, nuestros corazones, que se han dormido en cosas triviales y ya no tienen fuerza para amar con pasión. Despierta, Señor, nuestra ilusión que se ha apagado con pobres ilusiones y ya no tiene razones para esperar. Despierta, Señor, nuestra sed de Ti, porque bebemos aguas de sabor amargo que no sacian nuestros anhelos diarios. Despierta, Señor, nuestro silencio vacío, porque necesitamos palabras de vida para vivir y solo escuchamos reclamos de la moda y el consumo”(F. Ulibarri)

Lectura del santo Evangelio según San Juan 6, 51-58

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».Disputaban los judíos entre sí:

«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».Entonces Jesús les dijo:

«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Palabra del Señor