El domingo del Buen Pastor y de la puerta estrecha 4º Pascua ciclo A

El domingo del Buen Pastor y de la puerta estrecha 4º Pascua ciclo A

“El pastor auténtico da la vida por las ovejas”

Buenas,
qué imagen más bonita nos trae la liturgia de este domingo 4 de Pascua con el Buen pastor. Ese buen pastor que llama a las ovejas por su nombre y éstas reconocen su voz. Ese buen pastor al que siguen confiadas sabiendo que cuida de ellas y las guía y conduce por caminos seguros. Jesús es el Buen pastor, el único del que sabes que puedes fiarte y entregarle tu vida a Él por completo porque te la da en abundancia, porque no te va a fallar, no te va a engañar y puedes poner toda tu vida, tu fe con absoluta confianza en sus manos.
Hoy nuestro mundo nos presenta pastores falsos a los que seguimos y terminamos frustrados y traicionados. Y es fácil encontrarse mucha gente que no cree en nada por la falta de coherencia en las personas, por la falta de autenticidad, por la búsqueda del propio interés. Pero hay un pastor que nunca falla y que puede estar llamándote. Que su voz no quede tapada con las voces falsas del ambiente, que su voz no quede tapada con los oídos que no escuchan y no están atentos a descubrirle.
La otra imagen que este domingo nos presenta la liturgia es la de la puerta estrecha. Jesús es la puerta que nos abre horizontes nuevos aún no descubiertos. Jesús tiene siempre su puerta abierta a ti y a mí. El no fuerza, sino que invita, Él no reprocha, sino que espera. Puerta que puede tener su dificultad tomarla pero que podemos atravesar y descubrir el inmenso paisaje que nos espera.
Fíate, abre la puerta, pasa por ella, escucha su voz y síguele. Te llama por tu nombre, sabe quién eres y cómo eres y te ama así.
Feliz semana y un abrazo, Paco

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor