”Que se niegue a sí mismo, tome mi cruz y me siga”
Buenas,
este domingo el Evangelio pone sobre la mesa la dificultad que para nuestra fe y el verdadero seguimiento de Jesús tiene la no aceptación de la cruz y el dejarnos llevar por criterios egoístas, personales, mundanos y no por los criterios de Jesús.
Jesús nos advierte sobre los apegos personales, las seguridades falsas, la zona de confort y nuestro propio ego que busca todo esto. El negarnos a nosotros mismos pasa por eliminar todo esto en nuestra vida sabiendo que el aceptar y asumir las dificultades, el tomar nuestra cruz de cada día, nos purifica y nos hace crecer para que el verdadero yo todo don, lo mejor de nosotros mismos, renazca en un nuevo rostro y estilo de vida.
Seguir a Jesús es encontrarnos con nosotros mismos. Escuchar su llamada y seguirla es escuchar nuestra propia voz interior que nos llama a ser nosotros lo que estamos llamados a ser.
Saber llevar la cruz, no tener miedo al sufrimiento, asumir las dificultades nos da fortaleza en nuestra debilidad. En fin, un domingo para discernir, para no apagar la sed en Jesús, para encontrar el camino verdadero sabiendo leer en los acontecimientos de nuestra vida.
Abrazar la cruz es abrazarnos a Él y saber que ella siempre es motivo de posterior gloria y felicidad. El Evangelio siempre es alegría para el alma, motivación extra, ilusión renovada y voz que clama y llama en nuestros desiertos personales.
Adora y confía como decía el jesuita Theilard de Chardin y no temas, nunca temas.
Feliz semana y un abrazo, Paco
Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 21-27
En aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
«¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».
Jesús se volvió y dijo a Pedro:
«Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios».
Entonces dijo a los discípulos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.
Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.
¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»
Palabra del Señor

