Buenas,
«dichosos los que creen sin haber visto» fue la frase que Jesus le dice a Tomas tras su incredulidad y después de que sus manos tocaran sus heridas y las metiera en su costado. Jesus se aparece resucitado a los discípulos en varias ocasiones. En algunas tardaron en reconocerle como en el episodio de los de Emaus o en la orilla del lago Tiberiades. En otras como en el relato del Evangelio de este domingo, Jesus se aparece para ayudarles a vencer el miedo y para encomendarles una misión asistidos por su presencia y reforzados por la fuerza del Espíritu Santo.
El Señor les da a sus discípulos y también a nosotros un mensaje muy claro, nos envía a proclamar su Evangelio, su mensaje de amor a todos los seres humanos. Nos envía a vivir su misericordia y llevarla a los demás, a consolar y perdonar. A pesar de nuestras dudas, de nuestra falta de fe, el Señor es misericordioso con nosotros y nos da infinitas oportunidades para reconocerle y poder decir como Tomas, » Señor mío y Dios mío» y así hacerle Señor de nuestras vidas. Solamente hay que abrir los ojos para verlo en nuestra vida y abrir nuestros oídos para escuchar su Palabra siempre viva. A Dios lo podemos ver, sentir y experimentar siempre que veamos, sintamos y experimentamos con la luz de la fe. Jesus quiere resucitar y vivir en cada uno de nosotros. Confiemos en su presencia viva.
Feliz Pascua de Resurrecion, Paco

