El domingo de la Sagrada Familia ciclo A

El domingo de la Sagrada Familia ciclo A

Buenas,
si hay una palabra que suena en Navidad en las bocas de todos los que la celebramos, esa es (a parte de Belén, Jesus, José y María) la de Familia. Y es precisamente ese referente Jesus, José y María el que nos muestra la solemnidad que celebramos este viernes: la Sagrada Familia. Jesus ha querido nacer y crecer en el seno de una familia. Encarnándose y haciéndose como uno de nosotros nos ha mostrado ese modelo necesario para formarnos y crecer como personas. La familia es proyecto del Amor de Dios, es el ambiente lleno de amor, unión y estabilidad que el Señor quiere para que nos desarrollemos en los valores básicos de obediencia, amor, respeto, servicio, entrega, compartir, generosidad, etc. Cuando falta la familia, cuando esta se desestructura o se rompe, la herida acompaña al ser humano el resto de su vida y condiciona comportamientos y personalidad. Por contra, si la familia responde al proyecto de Dios en ella, es fuente de felicidad, de fuertes raíces, de valores arraigados y principios que guían toda la vida.
Aprendamos de la familia de Nazaret. Aprendamos que solamente en el darse, el entregarse o el compartir esta la clave para que una familia funcione. Hoy demasiado pronto tiramos la toalla, demasiado pronto echamos leña al fuego sin ver las graves consecuencias de nuestros hechos. También debemos aprender a afrontar las dificultades propias de la convivencia con actitudes de paciencia, aceptación de los defectos del otro o de las incomprensiones. En la familia vence siempre el tú o el nosotros, siendo el principal enemigo el yo.
La familia de Nazaret vivió la persecución, tuvo que emigrar, sintió en su carne la exclusión y el abandono y la pobreza. Tuvo que hacer frente a las incomprensiones y al rechazo. Imagino a José y María desviviéndose, trabajando, cuidando, conviviendo, educando y amando. No hubo privilegio para ellos pero el amor y la humildad de servir a Dios,su entrega y confianza absoluta tuvieron que ser claves para hacerla Santa. Imitémosla.
Hoy es una solemnidad para mirar mi familia, para ver todo lo bueno que hay en ella, para analizar mis relaciones con padres, hijos, hermanos, abuelos, etc. Para ver qué puedo yo mejorar por construirla con más ahínco, para ser un elemento de unión y de diálogo.
Y miremos también desde la fe qué podemos hacer para que se convierta en Iglesia doméstica.
Un abrazo, Paco