Dios presencia en la intimidad y la debilidad: carta Confirmación Pepe Campos

Dios presencia en la intimidad y la debilidad: carta Confirmación Pepe Campos

Después de toda una vida de búsqueda, todavía no puedo decir que le haya encontrado el significado a la palabra Dios, y probablemente nunca lo haga; sin embargo, sí he visto los efectos de su presencia en mi alrededor: en mis catequistas, en mis amigos, en mis padres… No he sido capaz de encontrarlo en lo grandioso, en lo vistoso, pero para mi, su presencia cobra fuerza en la intimidad, en la debilidad; cuando más cerca estás de colapsar, Dios aparece discretamente, sin que te des cuenta, para curarte por dentro, para recordarte quién eres y por qué estás aquí.

Tras todo este tiempo, he llegado a la conclusión de que Dios no es algo ajeno a la vida, no es un señor con barba que se nos presenta tras la muerte para juzgarnos; Dios es un escalofrío que te recorre la piel al sentirlo, Dios son 50 personas reunidas en su nombre para encontrarlo, Dios es un corazón conmovido por el dolor ajeno, y lo que es más importante, Dios es una decisión: la decisión de vivir intensamente, de dejar una huella de amor en los demás, de tomar las riendas de tu vida para dedicarla al mundo.

Me he pasado la vida esperando una aparición divina que no dejara lugar a duda, algo sobrenatural que me encogiera el corazón con su presencia; pero ahora sé que tal cosa no va a pasar. Esta imagen de Dios como algo fantástico me ha mantenido cegado todo este tiempo, me ha mantenido ajeno a cada demostración de existencia que me ha puesto en la cara por medio de los demás: con un te quiero de mi madre, con la dedicación de mi padre, con cada “estoy contigo” de mis amigos o con la ayuda desinteresada de mis catequistas.

Quiero seguir sintiendo el escalofrío que he sentido escribiendo esto, y que los demás lo hagan conmigo, por eso mi respuesta es sí, me quiero confirmar. (Pepe Campos García)