Me gustaría comenzar, como no podía ser de otra manera, con una frase de Harry Potter: “Son nuestras elecciones las que muestran quienes somos, mucho más que nuestras habilidades.” Cuando yo era pequeña mis padres decidieron por mí muchas cosas. Eligieron mi nombre, mi colegio, cómo iba a estar decorado mi cuarto, mi ropa, y también eligieron que yo iba a formar parte de la comunidad cristiana. Decidieron bautizarme. Escogieron para mí un camino que a ellos les había llenado porque querían que a mí también me llenase. Ahora tengo diecisiete años y quiero confirmarme. Confirmarme es decirle que sí a Dios. Ahora que tengo consciencia y libertad y escojo por mí misma las cosas. Ya no me viste nadie, ni nadie decora mi cuarto, al igual que nadie decide por mí que quiero estudiar ni cómo quiero ser.
Y sin embargo, siendo totalmente libre, termino diciéndole a Dios que si quiero seguirle, tal y como mis padres y mis hermanos alguna vez hicieron: que he notado cómo caminaba agarrado de mi mano durante todos estos años y que quiero que siga haciéndolo durante el resto de mis días. Que sé que ha estado conmigo cuando lo he necesitado aunque no lo haya visto. Lo esencial es invisible a los ojos pero los ojos de la fe ven mucho más allá. Y esta vez no deciden mis padres por mí; decido yo. Y no solo decido que Dios siga conmigo. Estoy decidiendo continuar yo con Él. Compartir su mensaje y su palabra. Enseñar a aquellos a los que no lo conocen. Me estoy comprometiendo a llevar su mensaje. A continuar en esta comunidad y a mejorarla. Porque hay muchas cosas que cambiar y muchas cosas que mejorar todavía, y eso es lo que Él quiere. Que luchemos por mejorar. Cuando el mundo esté a oscuras que nosotros seamos la luz, cuando la gente tenga sed que les demos de beber y cuando tenga hambre que les demos de comer.
Hay una escena en El Señor de Los Anillos en la que Sam dice: “Pero henos aquí, igual que en las grandes historias, señor Frodo, las que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros. Ésas de las que no quieres saber el final, porque ¿cómo van a acabar bien? ¿Cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido? Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo.” Entonces Frodo le pregunta a Sam: “¿Por qué luchas tú Sam?” A lo que Sam le responde: “Para que el bien reine en este mundo, señor Frodo, se puede luchar por eso .”
Y a eso es a lo que yo hoy digo que sí. A lo que yo hoy me comprometo. Prometo llevarlo conmigo siempre y llevarlo a donde y a quien pueda porque Él murió para que nosotros pudiéramos vivir, y yo ahora viviré para que Él no muera.
Julia Alcántara Cañete

