Buenas,
este domingo primero de Cuaresma, la liturgia nos pide conversión y fe en el Evangelio como Buena Noticia. Jesús se apoyaba en el Espíritu, en la fuente de vida que renueva, en el soplo de vida que alienta y transforma nuestra vida. Renovarse en la mente y el Espíritu significa unificar nuestra vida donde mente, cuerpo, voluntad, afectividad y libertad forman una unidad iluminada por ese Espíritu que nos hace personas capaces de darse y amar. Esta cuaresma nos brinda la oportunidad de buscar tiempo de silencio para encontrarle y encontrarnos.
Las tentaciones formaron parte de la vida de Jesús, verdadero Dios pero también verdadero hombre. Pasó por nuestra condición para hacernos ver que también el mal disfrazado de palabras huecas le tentó. Pero Jesús nos muestra la forma de salir de esas tentaciones apoyándose y dejándose guiar por el Espíritu.
Señor, te pedimos que se haga tu voluntad en nuestra vida y que nos convirtamos en lo que Tú quieres para cada uno, en lo que estamos llamados a ser, en lo que sueñas para cada uno.
Señor, danos tu fuerza y tu Espíritu para que la conversión sea una realidad en esta Cuaresma para nuestra vida.
En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Palabra del Señor

