¿Por qué me quiero confirmar? A esta pregunta responderemos más tarde. Antes de nada: la palabra confirmación significa reafirmación, volver a decir Sí a Dios. Pero la confirmación no es la celebración en sí. No es un día en el que nos arreglamos para ir después a cenar con familiares y amigos. NO, para mí la confirmación es la parte del iceberg que divisamos en el horizonte, pero que debajo esconde su inmensidad.
La confirmación empezó un 25 de septiembre de 2017. Un grupo de chicos y chicas nerviosos y emocionados que esperaban a las puertas de la iglesia del colegio. Entramos, algunos se sientan ya que logran encontrar un sitio y otros nos quedamos de pie, la iglesia está llena. Paco empieza a nombrar los grupos y poco a poco la iglesia va quedando más y más vacía, hasta finalmente quedar unos pocos. Algunos especulan sobre quién sería nuestros catequista, la persona que nos acompañaría en este camino. Finalmente Paco nombró a nuestro grupo. Nos colocamos todos frente al altar y nos hicimos una foto, la foto de icono de nuestro grupo. Un grupo que del que se han ido yendo miembros y entrando otros nuevos.
Pero este es nuestro grupo, como un puzzle en el que cada pieza importa, piezas diferentes que unidas crean una composición perfecta. Cada uno con sus defectos y virtudes. Las dos piezas esenciales son nuestras catequistas que juntas nos han ido guiando en el camino de la fe, acercándonos a Dios y ayudándonos a conocernos a nosotros mismos.
Todos y cada uno de nosotros formamos parte del puzzle. Un puzzle que se consolida hoy. Y que nunca se romperá porque durante estos cinco años hemos ido entrando en cada uno de nuestros corazones. Porque somos diferentes pero poquito a poco encajamos en el puzzle.
Ahora responderemos otra antes de la importante ¿Qué guía mi vida? ¿Quién guía mi vida? Es una pregunta, que todos, todos nos planteamos en algún momento, es una cuestión que no todos tienen claro, hay personas que no se sienten llevados por nada ni nadie, que no tienen ningún referente al que seguir, y no está mal, en absoluto está mal, sin embargo, yo tengo la suerte y la absoluta certeza de saberlo, de tenerlo claro.
Yo quiero creer, quiero tener un guía, tengo un guía, un compañero de vida, un amigo al que contarle todas mis alegrías, lo bien que me ha ido un examen o que la chica que me gusta me ha hablado, pero también todos mis días malos, mis peleas absurdas con mis padres o lo mal que he jugado un partido, y si me tengo que enfadar con Él me enfado, yo quiero ser un ejemplo para mi hermana, ser una persona en la que pueda fijarse, quiero cumplir todos mis objetivos, quiero disfrutar, quiero llorar, quiero pasarlo bien y quiero equivocarme también, pero todas estas cosas tienen algo en común, que quiero que estés a mi lado, y ahora te hablo a ti directamente Señor, quiero que mi vida esté ligada a ti, quiero que me acompañes en cada paso que de en mi vida, por eso digo sí, porque en todas las personas buenas que han pasado por mi vida te veo a ti, por eso hoy abro mi puerta para que puedas entrar, y quedarte. Y lo más bonito es que sé que lo harás, por eso, quiero confirmarme.
Alicia Fernández Linares y Agustín Alcántara Merina

