Buenas,
hoy aparece una figura clave en el Adviento junto a María: Juan el Bautista. El último de los profetas, el precursor de Jesús, quien nos conmina a convertirnos, a preparar el camino al Señor que viene y quiere quedarse en el sagrario de nuestro corazón. Juan el Bautista nos indica el camino a seguir para que esa transformación sea una realidad: allanar los senderos o lo que es lo mismo, facilitarle al Señor el camino, quitar las subidas y bajadas, los obstáculos que en nuestra vida impiden que el Señor habite en nuestro corazón y pueda quedarse. Miremos pues en este tiempo de Adviento cómo va nuestra vida, nuestras actitudes y analizar las que pueden frenar su llegada. Y fijémonos en María, en su hágase en mí, en su Si sin condiciones, en su humildad y sencillez.
Cuánta conversión necesita nuestro corazón, cuántas heridas que necesitan ser sanadas y cuántos obstáculos que quitar…
Preparemos esa morada nueva, esa vida nueva con la esperanza y la confianza que nos da su promesa y su llegada. No perdamos el ánimo, la fuerza y la espera que solamente El nos puede dar. Preparémonos para el Amor.
Feliz semana y un abrazo,
En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tretarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:
«Voz del que grita en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos;
los valles serán rellenados,
los montes y colinas serán rebajador;
lo torcido será enderezado,
lo escabroso será camino llano.
Y toda carne verá la salvación de Dios».
Palabra del Señor

