Buenas,
Epifanía es manifestación de Dios al mundo. Los magos representan la cultura y el saber que busca la estrella que ilumina y da sentido. Esta fiesta nos invita a
arrodillarnos ante Jesús, adorarle y reconocerlo como rey (oro), como salvador (incienso) y como humanidad encarnada (Mirra). Desde nuestra fragilidad y debilidad sabiendo que en El están todas las respuestas y claves para el camino. La Luz de la estrella ilumina el camino y apunta a la meta. Una meta sorprendente que revoluciona esquemas preconcebidos. Portemos los regalos de nuestros dones hechos frutos o en disposición de ser bendecidos para que lo obtengan.
Un rey distinto a los poderes de este mundo: un rey de su pueblo, con su pueblo y para su pueblo cuya gloria es de los humildes y pobres, que hace justicia a todas las naciones y que sirve a todos sin discriminar a nadie y sin olvidarse de los últimos de la sociedad. Un rey que se manifiesta (Epifanía) a todas las naciones que representadas en los magos de Oriente vienen para adorarle. A qué reyes servimos verdaderamente en nuestra vida ?.
Un salvador de nuestra vida para orar y adorar y que viene a quitar y perdonar la esclavitud de nuestros pecados y debilidades. A qué dioses adoramos y damos culto? Está Dios salvador presente en mi vida? cómo?
Una humanidad encarnada que nos indica el ejemplo a seguir e imitar. El modelo al que estamos llamados y en cuya vida se pone de manifiesto la humanidad plena.
Feliz Epifanía, felices reyes
un abrazo, Paco
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra.
Palabra del Señor

